Hábitos adolescentes. Último primer día: mucho más que un solo día y un solo lugar

Poco se habla del exceso en el consumo de bebidas alcohólicas en jóvenes y en no tan jóvenes. En pocos días, muchos colegios secundarios volverán a tener que lidiar con el “UPD”, el “último primer día”, fenómeno que desde hace unos años preocupa en cada inicio del año lectivo.

27 de febrero de 2026 a las 10:27 a. m.
Munir Bracco
Último primer día: mucho más que un solo día y un solo lugar
Último primer día de clases.

Munir Bracco

“Mucho" se habla del consumo de drogas y de los efectos devastadores que ello causa en la salud, en las familias y en la sociedad. Lo vemos todos los días, y es muy triste. Muchas de las problemáticas sociales –por ejemplo, la violencia urbana y los delitos– tienen este componente como causal.

A veces, ciertas posibles soluciones que se proponen no ofrecen una solución de fondo. Son apenas "parches", y muchos nos preguntamos si ciertas propuestas no buscan un “efecto mediático”, dada la ingenuidad de ciertos planteos "rimbombantes".

Además de esta realidad, y es el punto central sobre el que deseo reflexionar, poco se habla del exceso en el consumo de bebidas alcohólicas en jóvenes y en no tan jóvenes. Hablando estos días con amigos, con padres de adolescentes y también con jóvenes, coincidíamos en que es alarmante la cantidad de personas que consumen bebidas alcohólicas en exceso.

En este tiempo de verano, se observa particularmente en algunos festivales, boliches, bailes, playas, balnearios, etcétera. ¿También lo veremos en los estadios de fútbol?

A propósito, en pocos días muchos colegios secundarios volverán a tener que lidiar con el “UPD”, el “último primer día”, fenómeno que desde hace unos años preocupa en cada inicio del año lectivo.

17 mil multas por conducir alcoholizados

Por poner un ejemplo: en la provincia de Córdoba, según reveló la Policía, hubo en 2025 más de 17 mil actas labradas a conductores excedidos en graduación alcohólica. Ante la evidencia de que los multados son sólo una parte de todas las personas que cometen infracciones, resulta obvio y preocupante que los temerarios e inconscientes que conducen alcoholizados son muchos más que 17 mil.

Todos sabemos que con cada conductor alcoholizado hay una potencial desgracia.

Es una realidad que muchos padres no duermen los fines de semana cuando sus hijos salen a divertirse. Es común escuchar a algunos padres decir "estoy con el corazón en la boca hasta que mi hijo/a regresa"; "le pido que me escriba a cada rato"; "lo llevo y lo busco o no sale"; “rezo desde que sale hasta que regresa”; etcétera. Son expresiones que reflejan esta preocupación y otras, como las adicciones, incluida la adicción a apostar.

Es grave y preocupante lo que sucede con el consumo de bebidas alcohólicas. Lamentablemente, muchas veces se naturaliza, se "celebra" y se fomenta el consumo excesivo. Debemos tomar conciencia de este problema social grave que pone en riesgo la vida, la salud y la convivencia social a causa de la violencia que genera en aquellos que muchas veces pierden “los estribos” por los efectos del alcohol y por el deseo y la necesidad de embriagarse.

Además, los conocedores aseguran que el alcohol, que es una droga también, es el inicio y la puerta a otras drogas. A propósito, ¿se controla y se respeta la no venta de bebidas alcohólicas a menores de edad? Porque según la ley nacional Nº 24.788, está prohibido en “todo el territorio nacional el expendio a menores de 18 años, de todo tipo de bebidas alcohólicas”.

Hacer o complacer

Una pregunta de fondo que podemos hacernos es: ¿qué estamos ofreciendo a los jóvenes para que en muchos de ellos sus expectativas sean llegar "al finde" y "darse vuelta"? ¿Qué sociedad queremos construir cuando, por complacencia, interés o indiferencia, no ponemos límites frente a conductas que pueden poner en riesgo la vida y la salud?

Creo que estamos hablando poco de esto. ¿Por qué será? Ciertamente, también es preocupante que muchos jóvenes, aun sabiendo el riesgo al que se exponen cuando consumen en exceso y el dolor que pueden causar, no se sientan preocupados o no demuestren interés. Las famosas “previas” y las “clandes” (las fiestas clandestinas) parecen ser una muestra de ello.

En el fondo, algo buscamos con los excesos; de algo nos queremos evadir; algún grito se quiere acallar. Es importante, aunque no fácil, intentar ponernos al lado de ellos y escucharlos sin juzgarlos; los chicos necesitan de los adultos. Claro que divertirse, reír, bromear es muy bueno, saludable, nos hace bien y es necesario, especialmente cuando vivimos situaciones de crisis, de angustias, de necesidades.

Pero cuando por una conducta se ponen en juego la salud y la vida propia y ajena, deja de ser "diversión" y pasa a convertirse en una seria preocupación. Frente a este flagelo que observamos en las calles, en las plazas y en lugares como los mencionados, ¿qué hace o puede hacer la dirigencia política? ¿Qué deben hacer la familia, el empresariado, los líderes religiosos, los medios de comunicación, los clubes deportivos? ¿Cuál debe ser el rol de los artistas populares, comerciantes, empresarios de la noche; de los dirigentes sociales, referentes deportivos, docentes, instituciones?

Gracias a Dios, hay gente que se preocupa y se ocupa. Esto es muy bueno; y es esperanzador ver que hay personas que se juegan y se involucran. Hay ciudadanos de a pie, profesionales, padres, docentes y dirigentes que, conscientes del daño que el consumo problemático puede causar, no se quedan al margen de esta realidad.

Pero es imperioso que nos involucremos más. Ninguno está exento. Somos una sociedad, no individuos aislados y empoderados de una libertad absoluta que no pueda afectar la libertad de otros. Eso es una falsa ilusión y una vil mentira.

El dolor social es personal. La problemática es social, pero cuando una experiencia de dolor o una tragedia, producto de esta realidad –como también de otras– nos toca de cerca, a un hijo o a un ser querido, este lacerante dolor se vuelve eminentemente personal, como si nada más existiera en el mundo.

Ante ese desgarrador dolor, no cabe reflexión posible. Experiencias así, lamentablemente, sobran. Entonces, abrazando a hermanos que tienen un dolor inmenso por esta realidad y previniendo otros posibles, ¿qué debemos hacer? ¿Qué podemos hacer?

El futuro de nuestros hijos y nietos depende, en mucho, de lo que padres y abuelos podamos hacer en el presente.

“Mamá te espera”

Hay ejemplos que conmueven. Uno de ellos es el que se ve en esta campaña de prevención denominada “Andá despacio, mamá te espera”. La impulsan dos mamás de la localidad de La Para, provincia de Córdoba.

Ambas perdieron a sus hijos en un siniestro vial y transforman ese tremendo dolor en una fuerza de amor hacia otros jóvenes. ¡Qué hermosa y noble iniciativa! Y existen otras semejantes.

Testimonios como estos conmueven, nos hacen bien y nos ayudan a reflexionar y, ojalá, a trabajar, a concientizar y a hacer lo posible, cada uno desde su lugar, intentando construir, entre todos, una sociedad mejor, siempre a favor de la vida.

Sacerdote católico (Iglesia de Córdoba)