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Dos dimensiones y una metodología

Son dos dimensiones y una metodología para la acción que se articulan, definen una agenda, un discurso, en definitiva, un proyecto para la ciudad. Guillermo Luque.

11 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Guillermo Luque*
Dos dimensiones y una metodología

Los cordobeses repiten a diario que sienten que habitan una ciudad "abandonada". Debemos transformar ese sentimiento en el de una ciudad que sea parte del "orgullo" cordobés. Una razón no menor fue la actitud de los últimos tres intendentes, quienes pusieron su mirada en otro lugar: Germán Kammerath, en las posibilidades de los "grandes negocios"; Luis Juez, en su candidatura a gobernador, y Daniel Giacomino, quien terminó más preocupado por su relación con el Gobierno nacional, que por recrear una alternativa para la ciudad. Es tiempo de mirar a la ciudad, a la gente y poner su potencialidad en la mejor tensión creativa.Si enumeráramos las necesidades que tiene la ciudad de Córdoba, descubriríamos que muchas de ellas ocupan dimensiones diferentes, yuxtapuestas en muchos casos, posibles de analizar desde distintos ángulos.Me permito explorar, por ello, una matriz de análisis que intenta abarcar toda la problemática, provocando fundamentalmente la posibilidad de diseñar una agenda que defina un plan de acción concreto. Primera dimensión. A la dimensión metropolitana que adquiere la ciudad de Córdoba debemos situarla en un ámbito "supra ciudad", un espacio en el que convergen los intereses de la Capital, de los municipios aledaños y de la Provincia. Más de la mitad de los habitantes de nuestra provincia vive y trabaja en esta área metropolitana, en la cual el transporte, el agua potable, las cloacas, el tratamiento de los residuos sólidos urbanos, el uso del suelo, la red sanitaria, la seguridad y todo aquello que trasciende los límites del ejido municipal son problemas y conflictos comunes a varios municipios. Por ello, se debe conformar un ente –con poder real–que vincule a los gobiernos o, en su defecto, fije una agenda con resoluciones concretas para cada tema mencionado. Esta deberá ser parte del desafío de las gestiones de los diferentes gobiernos involucrados. La segunda dimensión. Está referida a la vinculación del municipio con los vecinos, y la definimos como el ámbito de los servicios. Así, incluimos en esa agenda de prioridades al alumbrado público, el barrido y la recolección de residuos, el mantenimiento de las calles y los espacios verdes, la habilitación y autorización de negocios y obras privadas, los controles del tránsito, de la recreación, de la construcción y del comercio, la documentación de las personas y los servicios culturales, educativos y de salud y la asistencia social. Para todo esto, se deberá apuntalar la desconcentración administrativa y operativa, reorganizando los recursos humanos, junto con su capacitación. Debemos vencer el sentimiento de indignación del vecino que no es atendido correctamente y de indignidad del trabajador que, a veces, no tiene medios, capacitación ni instrumentos para su trabajo. Por último, consensos. En la búsqueda de consensos, se expresa la metodología democrática de un liderazgo político que propicie espacios para la construcción de acuerdos mediante la participación de todos los sectores sociales. La conducción municipal debe liderar la discusión y ejecución de las políticas públicas. En definitiva, son dos dimensiones y una metodología para la acción que se articulan, definen una agenda, un discurso; en definitiva, un proyecto para la ciudad. Ambos aspectos deben trabajarse con una convicción participativa que vaya más allá del período de un gobierno en particular.

*Ex secretario de Gobierno de la Municipalidad de Córdoba