Salud. No declinar en la lucha contra el mal de Chagas

Los ajustes que aplica el Gobierno nacional no justifican desmantelar centros de investigación en materia de salud pública.

15 de abril de 2026 a las 12:02 a. m.
No declinar en la lucha contra el mal de Chagas
Vinchucas, causantes del mal de chagas.

El severo plan de ajuste económico y de transformación del Estado que lleva adelante el Gobierno nacional repercute de lleno en la prestación de múltiples servicios, entre los que cobra particular dimensión la salud pública.

La crisis del sistema llega al extremo de paralizar prestaciones médicas por las recurrentes demoras de pago en las que incurre el Pami, la obra social más grande del país, de la que dependen millones de jubilados.

Asimismo, la emergencia se traduce en el colapso de muchas clínicas y sanatorios privados del país, compelidos al cierre.

En ese contexto, el afán desregulador de la administración nacional se extiende a los centros de investigación sobre el origen de diversas enfermedades, incluso algunas que se creían erradicadas y que, por lo general, son consecuencias de la pobreza y del abandono estatal.

Entre las desatenciones a escala general se enumera el mal de Chagas, una infección parasitaria transmitida por la vinchuca que puede causar daños cardíacos y digestivos.

Viene a colación recordar que cada 14 de abril se conmemora el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas, una evocación que bien podría despertar el mandato del Estado.

No obstante, la fecha coincide esta vez con el malestar de las entidades científicas, dado que la gestión libertaria estiró el brazo del ajuste hasta el desmantelamiento de núcleos de investigación en la lucha contra el mal de Chagas; uno de ellos ubicado en Santa María de Punilla, en el corazón del Valle de Punilla, al centro oeste de la provincia de Córdoba.

Hay razones para repensar decisiones, en cuanto se trata de afecciones de gravedad que ameritan un seguimiento con apoyo estatal.

Por el contrario, la Mesa Federal de Ciencia y Tecnología denunció recientemente el desmantelamiento en Córdoba de la Unidad Operativa de Vectores de Punilla, considerada por los especialistas como la única en el país en el mantenimiento de colonias de triatominos, es decir, la vinchuca.

Para tomar verdadera dimensión del caso, vale añadir que la citada Unidad Operativa de Vectores cuenta con uno de los insectarios con mayor biodiversidad de América latina, lo cual, además del mal de Chagas, permite observar la evolución de otros portadores de virus y bacterias nocivos para la salud humana.

Se trata de un nuevo capítulo en el afán por achicar presupuestos en el área de la salud, mientras otros gastos multimillonarios se disparan por cajas bajo sospechas de malas artes y, de hecho, ajenas a las urgencias sanitarias de la población vulnerada.

Los investigadores alegan que está en riesgo la “soberanía sanitaria” de la Argentina, un decidido llamado de atención a los ejecutores de las innovaciones que van dejando gente en el camino y sin la posibilidad de un servicio médico de urgencia.

No hay ajuste de ningún orden que lo justifique. La salud es un derecho humano inviolable.