Cuidados. Cuidar no es sólo estar: la urgencia de profesionalizar el afecto

La Argentina arrastra desde hace años un déficit de personal de enfermería: apenas 52 profesionales cada 10 mil habitantes.

05 de mayo de 2026 a las 12:05 a. m.
Facundo Adaro
Cuidar no es sólo estar: la urgencia de profesionalizar el afecto
La población argentina envejece y cada vez son más necesarios los cuidadores profesionales

En nuestro país, encontrar a alguien idóneo para cuidar a un ser querido que necesita asistencia es una tarea cada vez más compleja. El envejecimiento poblacional, junto con la prolongación de la expectativa de vida y el aumento de enfermedades crónicas, chocan de frente con una realidad alarmante vinculada con la escasez de personal capacitado para sostener la demanda.

Ante esa urgencia, el mercado ha reaccionado con una solución que, aunque comprensible, resulta insuficiente, cosmética. Si bien estas instancias alivian la desesperación inmediata de las familias, esconden una trampa peligrosa bajo la forma de cursos "exprés" y capacitaciones informales que prometen formar cuidadores en tiempo récord.

Un déficit problemático

El problema no es menor. En el cuidado domiciliario, donde muchas decisiones se toman en contextos de alta vulnerabilidad y sin supervisión directa, la falta de protocolos técnicos y de capacidad de respuesta ante emergencias puede tener consecuencias determinantes.

Se trata, en definitiva, de un desafío estructural. La Argentina arrastra desde hace años un déficit de personal de enfermería que el Observatorio Federal de Talento Humano en Salud traduce en números fríos pero dolorosos: apenas 52 profesionales cada 10 mil habitantes.

Si filtramos sólo a licenciados y graduados, la cifra cae a 35. Esta escasez, agravada por una distribución territorial profundamente desigual, empuja a las familias hacia esquemas informales o soluciones improvisadas.

Intentar resolver este escenario mediante capacitaciones rápidas puede parecer una salida, pero en realidad implica trasladar el problema hacia adelante. No solo se debilita la calidad del cuidado y se multiplican los reingresos hospitalarios evitables, sino que también se precariza al trabajador, limitando sus posibilidades de desarrollo profesional.

Fortalecer la formación en enfermería y en perfiles de cuidado no es únicamente una cuestión educativa. Es una política estratégica para el sistema de salud. Implica ampliar la oferta formativa, promover trayectorias profesionales y transformar el cuidado en una actividad reconocida, calificada y sostenida en el tiempo.

Porque cuando hablamos de salud, cubrir un puesto no es lo mismo que garantizar un cuidado digno. Y en un sistema cada vez más exigido como el argentino, esa diferencia es la que define, ni más ni menos, la calidad de vida de miles de personas.

CEO de En Casa