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La crisis en la Unión Cívica Radical

Los comités han dejado de ser un lugar de debate de los problemas argentinos para convertirse en salones donde se discuten candidaturas en lugar de principios. Edgardo Grosso.

28 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Edgardo Grosso*
La crisis en la Unión Cívica Radical

Escuchamos de manera permanente en el seno de la sociedad que la Unión Cívica Radical (UCR) se encuentra en "crisis". Y a los radicales nos resulta chocante, ofensivo o al menos despectivo este término. Sin embargo, analizando el sentido gramatical, "crisis" también significa "cambio", y creo que la delicada situación política en que nos encontramos puede ser corregida en el futuro, pues es el fruto de nuestros errores y no de nuestros aciertos. Debemos cambiar, esta es nuestra primera obligación.Para el inicio de esta búsqueda de "cambio", tal vez habrá que confiar en que algunos estén en la tarima y otros en la platea. Sólo porque alguien debe convocar a la participación, al temario, a la organización, es decir, a la tarea que esto significa, y que debe empezar hoy, no en las próximas elecciones, y realizarse en todos los departamentos, en cada uno de los pueblos, con encuentros, mesas de discusión, análisis de la sociedad, etcétera, aceptando el pluralismo de ideas con buena fe y con un único beneficiario: el pueblo que representamos. Un llamado amplio. La convocatoria debería hacerla el Foro de Legisladores, recién constituido, que desde el llano lo viene reclamando hace tiempo. Y debe ser un llamado amplio, sin exclusiones.En este mundo de transformaciones diarias, permanentes, debemos descubrir, en el análisis de la sociedad, los rasgos que la identifican, de manera que, lograda la fisonomía prevalente, se avance en un plan de evaluaciones y propuestas que se estimen conveniente.El verdadero temario surgirá de la participación de todos, afiliados, dirigentes, reservistas, juventud, del partido y, por qué no, de independientes democráticos, para que se pueda recuperar la confianza en la UCR y se nos considere como una alternativa de poder, un partido moderno de la democracia, amante de la libertad.El núcleo de nuestra profesión doctrinaria y de nuestras aspiraciones políticas permanece incólume, pues los valores fundantes del partido mantienen su plena vigencia y comprenden el orden constitucional, la defensa de los valores tradicionales de la República, la lucha contra la corrupción como un elemento insoslayable de la profesión de radical, la defensa de los desposeídos de todo tipo, la consolidación del Estado de derecho, la vigencia de las libertades públicas y el mantenimiento de una división de poderes en cuya virtud la Corte Suprema de Justicia es el intérprete final de la Constitución. En busca del cambio. Cambio es, entre muchas otras cosas, terminar con el círculo vicioso que nos agobia. 1) Sólo nos movilizamos en tiempos electorales, con triunfalismo, soberbia, enfrentamientos, divisiones, todos antecedentes de las derrotas. 2) Autocrítica: en general, se coincide, es culpa de los demás. 3) Paralización partidaria, especulación hasta nuevas elecciones. Los comités han dejado de ser un lugar de debate de los problemas argentinos para convertirse en salones donde se discuten candidaturas en lugar de principios. Es cambio derrotar la especulación, el vedetismo, la vanidad, cultura arraigada en buena parte del partido. Es cambio estar preparados para ofrecer a la ciudadanía una alternativa, cuando esta resuelva, ante el fracaso del gobierno actual, suplantarlo.Gobierno que hoy debemos enfrentar por carecer de la más mínima vocación republicana, avanzando sin empacho sobre los demás poderes del Estado, tratando de amordazar a la prensa, ignorando a las demás fuerzas políticas, intimando a cualquier sector político o social que no se allane a sus propósitos hegemónicos, y con un grado de corrupción que nos quita la capacidad de asombro.Que nadie pretenda confundir esto con el lanzamiento de una línea interna; jamás será este el objetivo. Pero el cambio debe empezar ya. No se podría iniciar en el Comité Central de la provincia, que termina su mandato, ni con el que vendrá. Somos orgánicos, ya que con el cambio se pretende también el respeto irrestricto a la ley.Debemos imponernos un objetivo superior, planificando estrategias a corto, mediano y largo plazo. Convocar a todos y lograr la participación es tarea urgente. Para esto, debemos trabajar, trabajar, trabajar, de manera permanente y continuada, con conductas públicas y privadas ejemplares. Es un verdadero desafío. Si lo pudiéramos concretar, podríamos decir bienvenida "la crisis" en la UCR.

*Ex vicegobernador de Córdoba