Convocatoria a pensar
Tenemos que asumir un compromiso y, por ende, transitar el esforzado camino de pensar sin reduccionismos y sin fanatismos.
Desde los orígenes y a lo largo del tiempo, "pensar" fue, además de imprescindible, una extraordinaria herramienta humana puesta como una línea tendida y tensada entre la realidad –traducida en necesidad– y la acción –traducida en ejecución y cambio–. "Pensar" como acto creador, como distancia a recorrer y a construir, como acto revelador y prometedor al mismo tiempo.Esa oportunidad, ese maravilloso espacio de sujeción a la realidad y a la vez de posibilidad de trascendencia, se ve desposeído de su núcleo más esencial.Una avalancha de opiniones de "todos sobre todo" destituye al pensamiento, como tarea, como esfuerzo y como trabajo, de su valor profundo, reduciéndolo a la cáscara, una superficie viciada de malos entendidos, intereses y desintereses; un ahogado territorio donde todo se iguala, al punto de deslegitimarse.La prostitución mediática de los discursos reduce a un eslogan simplista realidades complejas que –lejos de asumir y proclamar la diversidad de su tejido constitutivo– terminan en generalizaciones banales, obscenas, incluso vacías (también desposeídas de sentido).¿Qué hacemos mientras tanto? ¿Qué tarea puede ayudarnos a enfrentar el desamparo que produce la carencia de sentido y la desposesión de la esperanza?A la gloriosa arbitrariedad del lenguaje, a las manifestaciones polisémicas de los discursos, a los pensadores que traducen ese gesto de "pensar" en preguntas e interlocuciones, podemos restituirles valor. Tenemos que asumir un compromiso y, por ende, transitar el esforzado camino de pensar sin reduccionismos, sin fanatismos, con fruición y dedicación en términos de profundidad y complejidad. "Pensar" como un "no quedarnos en el margen", en "lo que aparece o simplemente está ahí". "Pensar" como una interpelación inquietante e incómoda que resuene en cada uno y nos encuentre como conjunto ejerciendo la libertad que es posible desentrañar en semejante acto humanizador.Como nunca, la necesidad de pensar tensa la línea con la realidad; como nunca, apremia para que la estupidez y la ignorancia no sigan condenando y menguando existencias en su consabido valor. * Docente, directora de escuela

