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Combo perfecto para cerrar 2016: presión fiscal, reforma de Ganancias, blanqueo

Sumando impuestos provinciales y municipales, la presión fiscal argentina llegó al 50 por ciento.

12 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Marcos Alberto Sequeira*
Combo perfecto para cerrar 2016: presión fiscal, reforma de Ganancias, blanqueo
Autos. Mucho más caros por la carga impositiva. (Antonio Carrizo)

La carga fiscal de 2016 superó el 34 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). 10 puntos por encima de los países de la región, cuyo promedio fue del 24 por ciento. La Dirección General Impositiva (DGI) nos llevó el 60 por ciento de los ingresos. Trabajamos 217 días para pagar IVA, Ganancias, etc. No piense el lector que nos quedamos con el 40 por ciento restante. Seguramente, sus bolsillos le mostrarán otro panorama. Es que, sumando los impuestos provinciales y municipales, la presión fiscal argentina llegó al 50 por ciento, equivalente al trabajo de 300 días.Confrontemos con otros países. Por ejemplo, los españoles necesitaron este año trabajar 181 días para pagar sus impuestos, correspondientes a 27 años de su vida, por lo que a partir de los 56 quedarán liberados del costo fiscal. En Argentina, esta "liberación" se produce recién a los 71 años. Quince años más tarde.Si se aprobara el proyecto oficial de Ganancias –lo que hoy parece difícil–, la presión fiscal se reduciría en 2017 sólo en un 2 por ciento. Pese a la derogación de la ganancia mínima presunta y la rebaja en Bienes Personales. Sin embargo, salvo que tengamos ajuste por inflación, este porcentual quedará neutralizado en 2018 y llegaremos fácilmente al 38 por ciento del PIB al cabo de dos años.Otra comparación odiosa: Uruguay tiene presión fiscal del 27 por ciento; Perú y Chile, del 19; Estados Unidos, del 26 por ciento. Otros países superan estos porcentajes, pero las contraprestaciones que recibe el ciudadano a cambio de sus impuestos son muy diferentes a las nuestras: Alemania, 39%; Francia y Dinamarca, 47%, etcétera.No somos competitivos, y eso nos lleva a tener que trabajar la mayor parte de nuestra vida para pagar tributos.En materia de recesión y caída de la actividad económica, la industria automotriz, tan ligada a Córdoba, es el ejemplo más evidente de la presión impositiva exagerada y de su incidencia en la caída de la actividad: el 54% del precio final de un vehículo es impuesto. Otro tanto sucede con los alimentos y el combustible, el 50% y el 60% de cuyos precios corresponden impuestos. Según la Unión Industrial Argentina –en un informe dado a conocer con motivo de su vigésimo segunda conferencia anual–, tenemos una tasa de Ganancias para empresas del 35%, mientras que en América latina es del 27%; el IVA es del 21%, contra el 13,2% promedio de la región; el aporte de las empresas a la seguridad social, de entre 23% y 27%, frente al 15,8 por ciento.En tanto, en los países vecinos no existen ingresos brutos ni impuesto al cheque. No obstante, estos datos son incorrectos: la tasa efectiva de Ganancias en el país supera el 40%, como consecuencia de impedir deducciones y prohibir el ajuste por inflación.Lo más triste es que, pese a soportar esta formidable presión fiscal, ni siquiera los ingresos "extraordinarios" con motivo del blanqueo han sido suficientes para salir del déficit, que este año será un 68% mayor que el de 2015.Si bien es cierto que el llamado "sinceramiento fiscal" termina el 31 de marzo de 2017, muy lejos estamos de lograr un equilibrio, máxime cuando el vencimiento "real" del blanqueo es el 31 de diciembre: el que no pagó el 10% de impuesto especial hasta esa fecha, no lo hará luego a la alícuota del 15%. Recordemos que la única excepción son los inmuebles, con un cinco por ciento.Creciente presión fiscal, "castigo" a los trabajadores autónomos y monotributistas –que históricamente conformaron la clase media argentina–, sumados a un proyecto de Ganancias insuficiente y a las expectativas del blanqueo por debajo de lo que al principio se informó (estamos en 22 mil millones de dólares y el Gobierno, al lanzarlo, pronosticó tres veces más, aunque luego se rectificó) forman el "combo perfecto" para culminar el 2016. Año, además, signado por el descubrimiento del peor saqueo que sufrió el país desde su fundación.* Tributarista