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Un camino seudolegal para habilitar un tercer período

El poder concentrado en una sola persona se transformará en un poder extrahumano, en un poder ilimitado, en un incontrolable mecanismo de coerción y alucinación. Raúl Faure.

17 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Raúl Faure (Abogado)
Un camino seudolegal para habilitar un tercer período

¿Debe eliminarse el artículo 90 de la Constitución Nacional que, como se sabe, establece que el presidente puede ser reelegido sólo una vez? Asociaciones que actúan como organismos del Estado (La Cámpora, entre muchas) sostienen que es una cláusula proscriptiva. El filósofo Ernesto Laclau acaba de decir (en el periódico Perfil , edición del domingo 14 de octubre) que los defensores del sistema republicano sólo buscan "mantener el poder conservador".Pero aspira a que eso sea reemplazado por una nueva representación política, la que se establece entre la Masa y el Conductor (perdón, la Conductora) sin necesidad de intermediaciones.Laclau no es original. Repite los mismos argumentos que hace ocho décadas expuso Carl Schmitt para justificar los poderes omnímodos otorgados a Adolf Hitler: "El derecho del Conductor se origina en la misma fuente donde se origina el derecho del pueblo".En otras palabras: ¿para qué queremos legisladores, jueces, órganos de control, si la autoridad del conductor ha sido conferida directamente por el pueblo?Por desmesurados, estos proyectos corren el riesgo de fracasar. Es una obra de romanos, como decía José "Tito" Aguirre Cámara cuando aludía a los que, para fructificar, requieren de una descomunal fortaleza y de inagotables recursos. Vía alternativa. Pero hay otro camino para que no se interrumpa el modelo "nacional y popular" que, según dice la presidenta Cristina Fernández, puso fin al ciclo colonial que durante dos siglos nos humilló. Para quienes proclaman "Cristina eterna", se los explico. El artículo 88 establece que, en caso de renuncia del presidente, el Poder Ejecutivo será ejercido por el vice. Y, en el caso que éste también dimita, faculta al Congreso para nombrar a un funcionario público que complete el período y hasta tanto sea elegido un nuevo presidente.Entonces, sin arriesgarse a fracasar en el intento de reformar la actual Constitución –como pretenden La Cámpora y Laclau– y preservando la legalidad, el oficialismo puede proclamar una fórmula vicaria para los comicios de 2015 que, en el caso de obtener la victoria, se comprometa a dimitir en el mismo instante que preste juramento.De ese modo, el Congreso, con simple mayoría, podrá designar a la actual Presidenta para que siga ejerciendo el Poder Ejecutivo hasta 2019.Este simple plan requiere dos pasos previos. Primero, como dije, que los integrantes de la fórmula oficialista victoriosa dimitan el mismo día que asuman. Segundo, que en esos mismos comicios Cristina Fernández, previa renuncia a su cargo, se presente como candidata a legisladora.Ninguno de ellos ofrece dificultades. Sobran gobernadores dispuestos a abandonar sus feudos provinciales para servir, de manera abnegada, a la causa "Cristina eterna". En cuanto a la candidatura que dejará a Cristina a las puertas de un tercer mandato como presidenta, puede optar por representar a la provincia de Buenos Aires o a la provincia de Santa Cruz, a su antojo. Lección de historia. No es un plan original. Parcialmente, se aplicó en 1973, cuando el presidente y el vice elegidos en los comicios de marzo decidieron renunciar para que Juan Domingo Perón pudiera presentarse como candidato. Luego, a fines de 2001, acéfalo el Poder Ejecutivo por renuncia del Fernando de la Rúa (su vice, Carlos Alberto "Chacho" Álvarez, había cesado meses antes), el Congreso aplicó este artículo 88 y designó para reemplazarlo, primero, al senador Adolfo Rodríguez Saá y, por renuncia de este, a Eduardo Duhalde, para que completara el período trunco.Se corre el riesgo de que sectores destituyentes digan que se trata de un plan trucho. Ya lo dijo la Presidenta: se truchan estadísticas e índices en todo el mundo (¡y hasta en EE.UU.!).Entonces, ¿por qué vamos a desechar este plan si, en el fondo, lo que quiere la mayoría de los argentinos –según Laclau– es que las formalidades legales no constituyan un obstáculo para seguir engrandeciendo a la Nación?¿Que el artículo 30 impide al Congreso conceder al Poder Ejecutivo la suma del poder público y otorgarle supremacías por las que las vidas, el honor y las fortunas queden a merced de los gobiernos o de algunas personas? Para los K, es un resabio de dogmas republicanos y, como tales, prescindibles.Ahora, en serio. Sea a través de una reforma que habilite a la actual Presidenta para un tercer mandato, sea a través del plan trucho antes explicado, lo cierto es que el poder concentrado en una sola persona se transformará en un poder extrahumano, en un poder ilimitado, en un incontrolable mecanismo de coerción y alucinación.