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El cambio climático está ocurriendo, y no discrimina

Esta vez, el damnificado es el pueblo argentino, más específicamente la ciudad de La Plata, la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Enrique Maurtua Konstantinidis.

16 de abril de 2013 a las 12:31 p. m.
Enrique Maurtua Konstantinidis*
El cambio climático está ocurriendo, y no discrimina

Desde hace muchos años, la academia y las organizaciones no gubernamentales (ONG) en todo el mundo advierten sobre los riesgos que puede ocasionar el cambio climático. Hablamos de huracanes, elevación del nivel del mar, tormentas, sequías e inundaciones, entre otros.

Esta vez, el damnificado es el pueblo argentino, más específicamente la ciudad de La Plata, la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. Esta situación baja a tierra todas esas conversaciones internacionales sobre cambio climático, que muchos consideran abstractas o válidas para otros lugares.

De estas cosas se habla cuando se quieren evitar los efectos negativos de este fenómeno global, que no son sólo el aumento de las temperaturas.

Lo ocurrido en la ciudad de Buenos Aires y en el gran Buenos Aires, sumado a la intensa lluvia en la ciudad de La Plata el 2 de abril, dejó pérdidas por más de 500 millones de pesos, muerte y una población desmoralizada.

Todo esto evidencia que es imprescindible tener políticas de adaptación al cambio climático, que protejan a los ciudadanos de los fenómenos extremos. ¿Fue una tragedia climática sin precedentes? Sí. ¿Se sabía que algo así podía ocurrir? También. Entonces, ¿por qué no hay políticas de adaptación al cambio climático?

Más allá del dinero. Cuando hablamos de políticas climáticas de adaptación, nos referimos a un sistema legal integral, que enmarque acciones, avalado por mediciones completas, complementado con estrategias nacionales, regionales y locales para encarar de la forma más comprensiva los efectos nocivos del cambio climático; sistemas de prevención, reacción, contingencia y de daños y pérdidas.

No todo es infraestructura, no todo es dinero. Aunque es sumamente importante contar con ellos, hay muchos hábitos que la población debe cambiar, hay muchos sistemas de alarma que se deben crear, hay innumerables detalles logísticos que deben mejorar. Y debe ser el Gobierno, en todos sus niveles, el que asuma la responsabilidad de coordinarlos.

Las lluvias de estos días sobrepasaron con comodidad hasta la previsión más conservadora; eso no lo podemos manejar, pero la respuesta, la acción y el comportamiento responsable es el que sí puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

En el país, hay muchas ONG capacitadas, redes de municipios y foros de provincias, entre una gran lista de herramientas que promueven los intercambios y la colaboración.

Es decir, hay que aprovechar las estructuras que hay, los profesionales que están, y trabajar de una manera coordinada para articular con eficacia todos los recursos del país, en pos de la supervivencia de los ciudadanos y el desarrollo sustentable.

Esta tragedia se puede repetir de forma más severa y más frecuente. Pero no se sabe cuándo.

El cambio climático no discrimina fronteras, clases sociales ni personas; mucho menos ideologías. Está en quienes tienen el poder de decisión hacer la diferencia.

*Coordinador del Capítulo Latinoamericano de la Red de Acción Climática.