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Argentina y Brasil: similares problemas, distintas estrategias

Además de ser importantes socios comerciales, Brasil y Argentina tienen una rica historia compartida.

18 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Javier Giordano*
Argentina y Brasil: similares problemas, distintas estrategias

Además de ser importantes socios comerciales, Brasil y Argentina tienen una rica historia compartida. En la actualidad, las coincidencias no son motivo de orgullo: sus economías perdieron dinamismo, los niveles de inflación son importantes y sus gobiernos están golpeados por importantes casos de corrupción. Ambos países transitan un período de estancamiento e inflación, estanflación. El crecimiento económico fue muy bajo, contrasta con Perú, Chile y Colombia.La inflación es alta. A octubre de 2014 los precios al consumidor en Brasil mostraban un incremento anual del 6,6 por ciento. En el mismo período, en Argentina, ya sea que se tomen las mediciones del Indec o las de los legisladores opositores, los precios crecieron 24 por ciento o 38,5 por ciento.Otro problema endémico que sufren ambos países es la corrupción. De acuerdo al ranking de percepción de corrupción elaborado por Transparencia Internacional, de un total de 174 países Brasil se ubica en el puesto 69, mientras que Argentina se ubica en el puesto 107.Los problemas son similares, pero las intensidades son diferentes. En Argentina, la inflación es entre cinco y seis veces más alta y la corrupción es percibida como más generalizada e intensa. Sin embargo, es Brasil donde pareciera que se están asumiendo los problemas y se aborda la agenda de políticas pertinentes.La reelecta presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, probablemente influenciada por su ajustado triunfo en segunda vuelta, tomó una serie de medidas destinadas a atacar los principales problemas de su país.Designó a Joaquim Levy como ministro de Economía para impulsar un plan de ordenamiento fiscal, convencida de que esto ayudará a reducir la inflación y retomar la senda del crecimiento. A su vez, la Justicia encarceló a funcionarios y empresarios por distintos casos de corrupción.Lo contrario ocurre en Argentina. La inflación es reconocida en forma parcial. No se la adjudica al importante incremento del gasto público, financiado mediante emisión monetaria, se la adjudica a los empresarios y comerciantes "especuladores".La merma del crecimiento no es asociada a las políticas internas sino al contexto externo, especialmente de los "buitres". Se niega de manera sistemática la corrupción mientras se ataca a quienes la denuncian o pretenden investigarla.Bajo un contexto de estanflación y sometido a la corrupción, no hay posibilidades de promover masivamente la inclusión social.Seguramente por eso el gobierno brasileño, buscando consistencia con su base ideológica popular y progresista, planteó cambios que ponen como prioridad el orden fiscal y la transparencia. Se trata de una agenda que debería imitar Argentina si pretende iniciar un proceso sostenido de mejora en la situación social.

* Investigador de Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa)