Fraternidad religiosa. La aflicción que duele

No estamos solos en nuestras luchas. Tenemos la compañía de Dios.

21 de abril de 2026 a las 02:15 a. m.
Norberto Ruffa*
La aflicción que duele
La destrucción de las guerras siembra el planeta de dolor y desesperanza.

Lamentablemente, estamos viviendo en estos días una serie de circunstancias negativas que están sucediendo en el mundo entero.

Guerras y enfrentamientos entre habitantes de diferentes lugares de la Tierra, han producido aflicción y dolor en quienes están padeciendo situaciones de mucha pena y angustia.

De esta manera, vemos que nos encontramos con un panorama que es altamente desalentador. La soberbia, el orgullo personal y determinados intereses políticos en algunos casos han causado un profundo dolor emocional, ocasionando sentimientos de tristeza y aflicción.

Es entonces que desaparecen el gozo y la alegría, que son sentimientos que necesitamos para enfrentarnos a diversas pruebas. Circunstancias adversas y no buscadas alteraron la vida de algunos que cayeron en la desesperación, debido al dolor de tener que perder a quienes más querían.

Al dirigirse a los apóstoles en su momento final, antes de Getsemaní, Jesús les habló con relación a las enseñanzas que en el tiempo que había estado con ellos les había compartido, cuando les dijo lo siguiente: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo” (San Juan cap.16 vers.33).

No les dijo que no iban a sufrir, les prometió que en medio de esas aflicciones, confiando en él, obtendrían esa paz que él les estaba ofreciendo.

El salmista David dijo: “Aunque muchas son las aflicciones del justo, el Señor lo librará de todas ellas” (Salmo 34:19). Podemos confiar en que Dios está con nosotros, guiándonos en cada prueba. No estamos solos en nuestras luchas. Dios siempre está con nosotros, listo para librarnos de toda aflicción. Podemos confiar en su fidelidad dejando que sus promesas sean fuente de consuelo y fortaleza.

A lo largo de nuestras vidas pasamos por situaciones o circunstancias que nos alteran en nuestro diario vivir y que a veces nos empujan a estar tristes y decaídos, pero buscando la paz de Dios, seguramente con su ayuda podremos revertir cada situación que nos embarga.

Pedimos al Señor que su amor y misericordia estén en la vida de aquellos que están padeciendo momentos tan difíciles en el lugar en que se encuentren. Dios te bendiga

*Pastor evangélico, integrante del Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz)