Temas del día:

Activistas asesinados

Un informe revela que los asesinatos de ecologistas no dejan de subir. América latina y Asia concentran la mayoría de las 908 muertes.

18 de abril de 2014 a las 12:01 a. m.
Elena Sevillano*
Activistas asesinados

Han pasado más de 25 años de la muerte de Chico Mendes, el cauchero que se convirtió en símbolo internacional de la defensa del medio ambiente. Y Brasil, el país donde fue asesinado por intentar que los especuladores no destrozaran la Amazonia, sigue siendo el lugar más peligroso del mundo para los activistas del ecologismo.

Lo afirma un informe de Global Witness (http://bit.ly/1memfN7), que ha recopilado los asesinatos de defensores del medio ambiente en todo el mundo entre 2002 y 2013. Su conclusión es demoledora: el número de muertes no deja de crecer. De las 908 que ha podido documentar esta organización en 35 países, 448 se produjeron en Brasil.

Los autores del informe reconocen que la información es escasa y seguramente sus datos sólo muestran la punta del iceberg. Afirman, por ejemplo, que es muy probable que países africanos también se estén viendo afectados, pero la metodología de trabajo –basada en documentación fiable– no les ha permitido un análisis exhaustivo. De ahí que las peores cifras se den en América latina y Asia, donde han podido contrastar la información.

El informe insiste en uno de los aspectos que ya destacó en 2011 la relatora especial de la ONU sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Margaret Sekaggya: la impunidad. La organización sólo tiene constancia de que se haya juzgado y condenado a 10 personas por estos más de 900 crímenes.

La relatora de la ONU recopiló casos de arrestos, detenciones y asesinatos de defensores de los derechos humanos que protestaban por cuestiones relacionadas con los recursos naturales y los derechos sobre la tierra. “Pertenecen en su mayoría a poblaciones indígenas y minorías”, señaló. Y son “más vulnerables debido a que las áreas donde trabajan son remotas”.

No es sólo la falta de información o la imposibilidad de contrastar los datos lo que hace que los autores del informe crean que se han quedado cortos. Los asesinatos son la situación más extrema; antes, o además, pueden haber existido amenazas, intimidación, violencia o criminalización.

La relatora de la ONU se hace eco de esta última circunstancia: “Se ha acusado (...) a los habitantes de aldeas que se manifiestan en contra de megaproyectos que amenazan su medio ambiente y sus medios de vida”.

Courtney asegura que su trabajo quiere llamar la atención de la comunidad internacional y de los gobiernos ante un problema que no deja de crecer. No es, ni mucho menos, la primera advertencia.

Amnistía Internacional alertó que la reciente muerte del biólogo español Gonzalo Alonso Hernández era un ejemplo más de continuos ataques que sufren los activistas en Brasil a manos de las fuerzas de seguridad, paramilitares y bandas criminales.

Esta organización denunció entonces que al menos 20 personas habían sido asesinadas en el país entre 2011 y 2012 por defender el medio ambiente. Según el recuento de Global Witness, fueron 64.

Más del 80 por ciento de los asesinatos que recoge el informe corresponde a América latina. Estos casos se multiplican a medida que aumenta la competencia por los recursos naturales.

La deforestación de la Amazonia es buen ejemplo de ello. Después de cuatro años seguidos de descenso en la superficie arbolada perdida, en 2013 la deforestación volvió a aumentar un 28 por ciento.

Los ecologistas lo atribuyeron a la relajación en las leyes que protegen la jungla. Según el informe, las zonas más afectadas son también las que más violencia registraron contra los activistas que tratan de evitarlo.

*El País, de Madrid.