La trama empresaria del asesinato
Si bien es un misterio quiénes y por qué mataron al ingeniero de la firma Newen, hay llamativos datos sobre empresas vinculadas al caso. Enviado especial.
Sergio Carreras, enviado especial a Mendoza. Un perro salta detrás de las ventanas del chalet de dos plantas ubicado en Martínez de Rosas 2949, a unas 20 cuadras de la plaza central de la ciudad de Mendoza. Nadie abre la puerta pese a las insistentes llamadas. En la casa de Roberto Martín (61) sólo responden a través del portero eléctrico para decir que el ingeniero no está, que salió, que no saben a qué hora volverá, que no pueden dar un teléfono para comunicarse con él.
El jefe. Roberto Martín era el jefe del ingeniero Marcelo Arias (38), cuyo cadáver apareció flotando en el río Suquía de la ciudad de Córdoba el pasado 19 de julio. La historia alrededor del asesinato remite a Mendoza porque en esa provincia vivía la víctima, vive su jefe, y es el origen de tres empresas vinculadas a la obra pública de la provincia de Córdoba cuyos nombres ahora comienzan a aparecer en la investigación del crimen.
Arias trabajaba en la consultora Newen SA que, pese a participar en la construcción de cuatro gasoductos en la provincia de Córdoba, tiene una sede de simpleza casi franciscana. Es una casa común y corriente ubicada en Aguado 619, a cinco cuadras de la casa de Martín.
Una placa de madera tiene grabado el nombre de la firma, en cuyo interior sólo trabajan dos personas. Hay una fotocopiadora, dos escritorios, un cuadro con un dibujo de Jesús y dos abrigos que cuelgan de un perchero. Y poco más.
Los empleados de Newen que recibieron a este diario dijeron que Martín “todavía” no había llegado a la empresa, y que no podían hablar porque no tenían permiso.
La continuidad del vínculo de Martín con Newen probaría que jamás perdió la relación con la consultora pese a que, cuando asumió como funcionario provincial en Córdoba, debió traspasar la empresa. Primero a su esposa Liliana Beatriz Ferro; luego a la ingeniera mendocina Jacqueline Schkop y después al infortunado Marcelo Arias. Pero Martín siempre habría seguido siendo el dueño.
Encuestadora. Otros datos que llaman la atención son que esta consultora que participa en obras públicas millonarias en Córdoba, aparece inscripta ante la Afip como empresa que realiza "encuestas de opinión pública y estudios de mercado". Pese a eso sigue trabajando con municipios y entes estatales cordobeses en obras de ingeniería.
Además, Newen dio de baja su web luego de que este diario informó sobre la identidad del cadáver rescatado del río. En esa página, las únicas obras de importancia en las que participaba están todas en Córdoba, lo que señala dónde están realmente los contactos de la firma.
La empresa del ingeniero Martin tiene además una sede en la ciudad de Buenos Aires, en Libertad 1583. Este domicilio pertenece a Hugo Muñoz, un amigo de Martín que fue vicepresidente de Enargas y que fue nombrado asesor gubernamental por el gobernador Juan Schiaretti, luego de haber estado involucrado en el caso de coimas con la empresa sueca Skanska.
El sitio de noticias mendocino MDZ informó que Newen en 2007 también tuvo como directivo a Nicolás di Tullio, persona que en 2001 fue involucrado por el juez federal porteño Rodolfo Canicoba Corral en un caso de lavado de dinero proveniente del mejicano Cartel de Juárez.
En esa danza de nombres, Arias era un empresario de papel, porque aparecía como presidente de Newen SA y socio de Amulén SA, aunque estas empresas no dejaron de estar vinculadas a Roberto Martín.
Arias era ingeniero que jugaba el papel de prestanombre y que no disfrutó de los beneficios económicos de su aparente propiedad empresaria.
No tenía casa propia: alquilaba una en Pedro Benegas 639, en un barrio de clase media de Godoy Cruz, en el Gran Mendoza. El único bien que le dejó a su esposa Fernanda (34) y a sus dos hijos fue un automóvil.
Y era tan reservado que ni su esposa sabía si tenía contratado algún seguro de vida.
En el velorio de Arias una persona se acercó a la viuda para ofrecerle la ayuda que necesitara: era Roberto Martín.
La presencia del exfuncionario cordobés encrespó los ánimos de uno de los concurrentes al velorio, que estuvo cerca de agarrarlo a golpes, según contó un testigo directo.
Una posible explicación sobre la presencia de Arias como presidente y socio de empresas que no le pertenecían es que Roberto Martín, su verdadero dueño, según señala Mauricio Cardello, abogado de la familia Arias, no podía figurar por los años en que fue funcionario de Gobierno a cargo de las obras de gas.
Además Martín había estado vinculado a otra empresa, Obras y Servicios de Ingeniería, que desapareció hace varios años dejando numerosos proveedores cordobeses impagos. Uno de los socios de esa empresa, Lovaglio, está vinculado con Construcciones Alcon SA.
Esta empresa también es mendocina, especializada en instalaciones de gas, se la vincula a Martín y, casualmente, participa en la construcción de por lo menos tres gasoductos de la provincia de Córdoba. Cerca, muy cerca de Newen.

