Sustraídos, usados y descartados a los pocos días
Los autos de alta gama rara vez son desarmados. Si no son revendidos, son usados en asaltos y luego abandonados.
A la luz de los casos, los delincuentes eligen no cometer demasiados robos con el mismo vehículo. Están al tanto de que los policías, tarde o temprano, estarán tras sus pasos y pueden detenerlos. Saben que no pueden excederse demasiado, por lo que cometen un par de robos y abandonan el vehículo, según fuentes policiales.
Y los delincuentes llevan, lamentablemente, las de ganar. Si dejan el coche abandonado, difícilmente este vehículo sea sometido a pericias por parte de la Policía Judicial en busca de huellas dactilares.
Fuentes calificadas de la Justicia reconocieron a este diario que, dado el gran trabajo que tienen los peritos por hechos criminales y por la limitada cantidad de personal, sólo se hacen exámenes de rastros en aquellos episodios delictivos “graves”.
Es decir: si hubo alguna víctima herida, o muerta, claro.
Caso contrario, difícilmente los pesquisas de la Judicial tengan el tiempo de concretar búsquedas de huellas u otros elementos, como cabellos o células epiteliales, para la realización de pruebas de ADN que sirvan para la identificación del sospechoso cuando caiga preso. Con esto, se terminan perdiendo muchas veces pruebas que pueden servir para la condena de los asaltantes.
Revendidos. Vale añadir que en varios casos los vehículos de alta gama sustraídos, tanto autos como camionetas, son revendidos en el mercado negro con papeles truchos y otras adulteraciones de chapas y numeraciones. En Córdoba, ya cayeron varias bandas que operaban con esta estrategia.

