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En una semana, dos muertos y cinco heridos

Los enfrentamientos entre conocidos son la principal causa de homicidios. En 2012 aumentaron los heridos en riñas y peleas.

13 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
En una semana, dos muertos y cinco heridos

Dos jóvenes muertos en enfrentamientos barriales. Otros cinco que llegaron a la guardia de un hospital baleados o apuñalados. El repaso de la última semana en la ciudad de Córdoba es la radiografía de una sociedad violenta. El domingo pasado, Jonathan Sosa Luna (27) recibió un disparó de escopeta por la espalda. Murió casi en el acto. El crimen ocurrió en villa La Tablita y, según los investigadores, se debió a "diferencias" que Sosa Luna tenía con sus victimarios desde hacía un tiempo. Aquella misma jornada, durante la madrugada, un hombre de 36 años recibió un impacto en el cuello. Dos jóvenes lo balearon desde una camioneta en barrio Ciudad Evita. Un día después, otro crimen absurdo (¿acaso alguno no lo es?). Esta vez, en barrio El Chingolo 1, ubicado al lado de Liceo, a la vera de la avenida Juan B. Justo. Marcos Emiliano Ojeda (22) recibió un disparo en el abdomen y quedó tirado en la calle. Fue llevado al Hospital Tránsito Cáceres de Allende, donde murió. De acuerdo a la reconstrucción policial, esa tarde, Ojeda y otros tres jóvenes fueron en moto a la casa de un muchacho. Allí, sobrevino una discusión con amenazas cruzadas. Hasta que aparecieron las armas. El dueño de casa y dos de los que acompañaban a Ojeda hoy están detenidos ya que, según los pesquisas, minutos antes habían disparado contra la fachada de esa vivienda. Todos son del mismo barrio.El miércoles a la noche, dos chicos de 15 y 17 llegaron por sus propios medios (lo que significa que fueron llevados por algún conocido) al Hospital de Urgencias. El primero tenía un balazo en la espalda. El otro había sido rozado en el antebrazo derecho. Ninguno de los dos quiso decir en qué circunstancias habían sido atacados.El viernes a la madrugada, en tanto, un adolescente de 18 recibió un balazo en la pierna izquierda, en la esquina de La Falda y pasaje 15, de Villa El Libertador. Esa noche, los tiros se escucharon frente al cementerio San Vicente, donde un joven de 19 años fue baleado en el abdomen en Martín Cartechini y Blas Parera, de Maldonado. Urgencias. La violencia urbana, término que engloba a aquellos episodios de agresiones entre conocidos (exceptuando los delitos de género o intrafamiliares), cada vez más muestra su peor cara, la más extrema, en la ciudad de Córdoba y en los principales núcleos urbanos. Cerca del 70 por ciento de los homicidios que hubo en 2012 está dentro de esta categoría. En las dos primeras semanas de este año, en la provincia hubo tres crímenes: los dos ya reseñados y el drama que sacudió Río Tercero, donde un hombre mató a su hijo de 3 años y luego se quitó la vida.El año pasado, 3.478 personas ingresaron en el Hospital de Urgencias con heridas derivadas de riñas o enfrentamientos. De ellas, 520 habían sido baleadas y 387, apuñaladas. En tanto, otras 2.571 resultaron con golpes. La cifra fue casi 16 por ciento más alta que en 2011.No se trata de un fenómeno local. Es una realidad que atraviesa el país y que se extiende por el continente. Pero, sólo para buscar una comparación, vale detenerse en los datos de Rosario, un conglomerado parecido, en cantidad de habitantes, a la Capital cordobesa. Según publicó La Capital , en base a datos aportados por la Dirección de Análisis Criminal del Ministerio de Seguridad de Santa Fe (en Córdoba no se divulgan de manera oficial datos de este tipo, pese a su utilidad), en 2012 154 homicidios sacudieron Rosario. "Las tendencias que se consolidan acentúan como evidente la mayor violencia en la resolución de la conflictividad social. Violencia que, sin embargo, está desplegada de manera muy desigual según la zona urbana", señaló el diario. Sólo el 12 por ciento correspondió a episodios de inseguridad. El resto estuvo vinculado a enfrentamientos violentos, aunque la estadística no dividió entre los ataques urbanos y los episodios intrafamiliares. De todos modos, se advierte que la violencia urbana, más que un fenómeno, ya es una problemática instalada, desde hace años, en los principales centros urbanos y que lejos está de mermar, sino todo lo contrario.

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