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Policías robaron dinero y sus jefes quisieron encubrirlos

Es la acusación de un fiscal que ordenó detener a dos suboficiales, ya enviados a Bouwer.

16 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Policías robaron dinero y sus jefes quisieron encubrirlos

Dos efectivos de la Policía fueron detenidos acusados de haberle robado dinero y un celular a un hombre, alcoholizado, al que habían detenido por una supuesta tentativa de robo, en la ciudad de Córdoba. La orden fue dispuesta por el fiscal Carlos Matheu quien, a su vez, imputó por encubrimiento a los dos jefes inmediatos de los suboficiales, un comisario y un subcomisario. Les adjudica lisa y llanamente haber tratado de tapar todo para que el escándalo no se conociera, según informaron fuentes de la investigación a La Voz del Interior . Sin embargo, el "escándalo" sí se conoció y estalló de lleno en la Jefatura de Policía. ¿Por qué? Porque todos fueron denunciados por una joven policía "honesta" –tal como lo refirió una alta fuente consultada–, lo que motivó la investigación.Hoy, esa joven uniformada vive aterrada. Es que desde que denunció todo, ha recibido varias amenazas telefónicas por haber "cantado algo que no debía haber hecho".Este grave episodio bajo investigación no es un hecho aislado. Hace pocas semanas, otros dos policías quedaron presos en una celda, también acusados de haberse quedado con dinero de un operativo en las calles de la ciudad de Córdoba.En esta oportunidad, todo se inició en octubre pasado, cuando dos policías pertenecientes al Comando de Acción Preventiva (CAP) del Distrito 6 detuvieron a un hombre acusado por una tentativa de robo (sería un arrebato callejero), en barrio Patricios, de la ciudad de Córdoba.El hombre estaba alcoholizado, según voceros policiales.Fue trasladado a la Comisaría 8ª, ubicada en calle Julio de Vedia 3200 del barrio Patricios. Sin embargo, siempre según la investigación, al hacer entrega del procedimiento los dos policías (un suboficial y un agente) se habrían quedado con unos 1.100 pesos y un celular que llevaba el detenido.Esta situación habría sido advertida por el apresado, quien se lo habría dicho a una policía que estaba de guardia. Una versión, no confirmada, da cuenta de que ella habría sido incluso testigo de la sustracción. Denuncia sin eco. Lo concreto es que, según la causa, la mujer policía, indignada por lo que habían hecho sus compañeros, fue a contar todo a sus jefes. Se acercó a la oficina del comisario de la 8ª, golpeó la puerta, entró y contó todo lo que había ocurrido. "Según se pudo determinar, el hombre, lejos de tomar cartas en el asunto, no hizo nada. Incluso, tampoco hizo nada el subcomisario de la dependencia", confió una calificada fuente de la causa. Según el informante, los dos jefes policiales le habrían dicho a la oficial, palabras más o menos, que no dijera nada. Total, era la palabra de un borracho contra policías. ¿A quién le iban a creer?El siguiente capítulo, siempre según los informantes, fue cuando la oficial de policía acudió a una unidad judicial para denunciar todo lo que había sucedido. Estaba indignada y, a la vez, dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias. Arresto y a Bouwer. Tras una serie de testimonios y otras medidas procesales, el fiscal ordenó la detención del suboficial y el agente que se habrían quedado con los 1.100 pesos y el celular. Los imputó por hurto calificado y abuso de autoridad. Para que no queden dudas de la gravedad del delito, fueron a la Cárcel de Bouwer. Estas imputaciones fueron informadas anoche a las 20.49 en un parte de prensa emitido por la Jefatura de Policía.No obstante, en el comunicado enviado a los medios, nada se refirió sobre las imputaciones que el mismo fiscal dispuso sobre el comisario y el subcomisario a cargo de la Comisaría 8ª. Si bien no fueron detenidos, quedaron imputados por el supuesto delito de encubrimiento. El Tribunal de Conducta Policial los puso en pasiva.En tanto, a Bouwer fueron a parar recientemente otros dos uniformados del CAP, acusados de quedarse con unos cinco mil pesos, secuestrados en un procedimiento callejero.