Palabras sepultadas
¿Qué lugar reservará la Historia para este rescate sin precedentes? Juan Federico.
"Lo que comenzó como una tragedia está terminando como una bendición". "No se escatimarán esfuerzos". "Espero poder compartir el momento con el que soñé tantas veces". La siesta del sábado comenzaba y los chilenos ya se preparaban para el fin de semana largo, al igual que en la Argentina. Por la televisión llegaba la alegría del presidente Sebastián Piñera, que se mostraba satisfecho horas después de que se terminara la perforación en la mina San José. Dijo que quería estar presente en el rescate, por lo que el lunes iba a realizar un viaje relámpago a Ecuador –fue a visitar a su par, Rafael Correa– y esperaba estar hoy en Chile. Como todo mandatario, sus palabras no fueron fruto de la emoción, sino de un discurso elaborado con sumo cuidado. Al igual que el resto de los funcionarios chilenos que se han puesto a la cabeza de este fenomenal rescate, hay palabras que se evitan.Estos mineros son ahora "héroes", "ejemplos de la Patria", portadores de un espíritu digno de imitar por el resto de sus compatriotas. Pero poco se oye sobre las causas que los llevaron a estar ya 68 días enterrados a 700 metros de profundidad.Mientras el presidente hablaba, al campamento llegaba en muletas Gino Cortez, un obrero minero que perdió su pierna izquierda el pasado 3 de julio, cuando una roca enorme se desplomó en una galería de la mina San José. Su drama, que se repite de manera periódica en las minas de la región, no tuvo títulos de "héroe" ni de "ejemplo de la Patria". "En la minería se trabaja como en la Edad de Piedra", nos dijo Cristian Tapias, el alcalde de Vallenas, un municipio minero.¿Qué lugar reservará la Historia para este rescate sin precedentes? ¿Será sólo un hito o servirá alguna vez para repensar sobre los riesgos evitables a los que se exponen los obreros de esta parte del mundo?

