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La niña que murió por error en una cruda realidad social

Dramática audiencia se vivió ayer en el juicio por la muerte de Leila Amaya (11). El relato de dos involucrados reveló una penosa realidad.

18 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
La niña que murió por error en una cruda realidad social

Una cruda realidad en Villa Pastora, barrio Guiñazú, quedó al descubierto en la segunda jornada del juicio que se celebra en la Cámara Octava del Crimen por el asesinato de la niña Leila Milena Amaya (11). Luego de escucharse el testimonio de quien supuestamente era el destinatario del disparo fatal, la defensa del acusado optó por ofrecer la declaración de Luis Enrique Prado (30), sobre quien pesan los cargos de homicidio agravado y coacción calificada agravada. El hecho conmocionó a la población porque la nenita recibió un disparo de un hombre que perseguía a otro y el juicio podría tener sentencia este jueves. Pero la audiencia de ayer desnudó que en Villa Pastora los códigos son los de un mundo aparte, acaso "tierra de nadie".Daniel (Oveja) Lucero (19) –el joven perseguido por el acusado– declaró ayer no sin antes pretender exhibir que el episodio "ya había pasado". Pero el fiscal Hugo Almirón le recordó que, más allá de su evaluación, él debía decir la verdad. De esta forma, el testigo reconoció que Prado ya lo había agredido y amenazado en otras ocasiones: una vez le disparó hacia los pies en la placita y otra baleó en una pierna a su hermano.La controversia por un celular fue eje de un episodio absurdo. La forma de resolver el conflicto entre dos jóvenes se resume en una escalada que comienza cuando uno le entrega un celular al otro y no recibe nada a cambio, el primero le roba el móvil al hermano del segundo y así comienzan las ostentaciones de fuerza. De las simples palabras se pasa a las amenazas físicas y con armas.Esto parece quedar claro después de que el imputado decidió romper el silencio y dijo que él había decidido "comprar" un arma en el barrio (a un vecino) para mostrarle a Lucero que él también tenía arma. Se apoyó asegurando que en ese barrio no va la Policía y dio a entender que las cosas se resuelven entre la gente. Con esto reafirmó que su contendiente –que ayer reconoció tener antecedentes penales– también lo había amenazado con arma. Por su parte, "Oveja" contó que "en el barrio hay armas en todos lados".El padre de Lucero también declaró y sostuvo que a Prado le advirtieron durante la persecución que no disparara "porque había chicos jugando". Esto coincide lo dicho por otros testigos. Prado aseguró que él no disparó y que cuando él estaba persiguiendo a Lucero escuchó el estallido de un arma.