Mucho más que estar firmes y dar saltos de rana
En horas, Alejo Paredes cumplirá cuatro años como jefe de Policía. Más allá de aciertos y errores que tuvo su gestión, no se puede soslayar el aluvión de nuevos efectivos que logró. Claudio Gleser
En horas, Alejo Paredes cumplirá cuatro años como jefe de Policía. Más allá de aciertos y errores que tuvo su gestión, no se puede soslayar el aluvión de nuevos efectivos que logró. Asumió con una fuerza de 14 mil hombres. Hoy son 20 mil. Y no se puede ser necio ni disfrazar la realidad. Las últimas camadas de hombres y mujeres policías protagonizaron episodios dignos de destacarse. Muchos participaron de persecuciones que terminaron con la captura de delincuentes, otros estuvieron en procedimientos en los que se rescataron a personas atrapadas en incendios o que habían caído al agua o a un pozo. A nadie se le escapa tampoco que los novatos, por su condición de tal, sorprenden muchas veces al vecino común por su buen trato y educación, a diferencia de otros uniformados más veteranos que, pareciera, por el sólo hecho de portar chapa y arma se creen habilitados a manejarse por el mundo de forma prepotente y maleducada. No es menor, incluso, que muchos nuevos policías fueran enviados a áreas claves de la Policía como Drogas o Investigaciones, debido a su "desintoxicación" –como supo decir un jefe– a la hora de trabajar y no andar en cosas raras. La Caminera, también, se dotó de nuevos agentes. Sin embargo, a tenor de los últimos episodios, genera inquietud el nivel de formación de muchos de ellos. Y más preocupación provoca saber que muchos jefes están más interesados en ocultar esos errores o determinar cómo se filtran a la prensa que en corregirlos.Quizá las causas de estos errores radiquen en las flexibilizaciones en las exigencias de ingreso a la Policía, para paliar las dificultades en captar voluntarios. Ni qué decir cuando se detectó que muchos ingresantes tenían antecedentes y entraron igual; no porque hayan sido absueltos, sino porque sus causas prescribieron. Quizá haya que analizar cómo se prepara a estos hombres. La formación va más allá de prohibirles el celular en la escuela, o que sepan estar firmes o dar buenos saltos de rana. Hay que pensar que estos policías tienen cursos cortos y salen armados a la calle. La formación va más allá. Si no, que alguien explique por qué hay tantos efectivos nuevos que pagan costosos cursos de perfeccionamiento en técnicas de arresto con instructores formados con especialistas del Mosad de Israel. ¿Acaso no se lo enseñaron en la escuela?

