El médico acusado de matar a su mujer dice no recordar
Roberto Martínez, señaló que tiene una laguna respecto a loque sucedió el día del asesinato. Hoy siguen los testimonios.
Dos horas duró la declaración de Roberto Martínez, el médico que está acusado de matar de 20 puñaladas a su esposa en enero de 2009 en Alta Gracia. La Cámara Primera del Crimen se paralizó durante su testimonio durante el cual aseguró recordar flashes y sufrir una laguna respecto del episodio durante el que murió Silvia Costamagna, madre de tres de sus hijos. Él tenía cortes en el cuello luego del crimen y la mujer cortes en las manos (como signo de defensa) además de las heridas en cara, tórax, abdomen, brazos y cuello. En la escena del crimen se secuestraron varios cuchillos. Pese a esto, el ex integrante de la cúpula directiva del Hospital Tránsito Cáceres de Allende invocó una "laguna" y desconocer lo que pasó esa mañana de domingo cuando la dueña de casa lo dejó dialogando con su esposa, de la que se encontraba separada de hecho.Además de Martínez declaró el hijo de la víctima Valentín Pérez Mota (29), quien hoy se hizo cargo de los dos hijos menores de la pareja. Él confirmó que Martínez, tras la muerte de la mujer, le habló a sus hijos para decirles que la había matado. También relató que minutos más tarde llegó a la casa de Villa Carlos Paz, donde vivían, y fue agredido a golpes por el acusado. Allí se produjo la detención policial.También declararon ayer dos amigas de la víctima (entre ellas la dueña de casa) que presenciaron el encuentro violento de la noche anterior al crimen y el de la mañana fatal. Martínez pidió a Estela Adam que lo dejara entrar para reconquistar a su mujer y llegó pasada la medianoche pero se produjo una fuerte discusión por la que le pidieron que se vaya. Más tranquilo, apareció al otro día a las 9.45. La dueña de casa los vio hablar tan sosegados que no pensó que irse a misa constituía un peligro para Costamagna.Hoy continuarán los testimonios y la semana próxima se dará paso a algo clave, escuchar a los peritos que evaluaron psicológicamente al imputado. En este juicio por jurados, la acusación es homicidio agravado por el vínculo y puede terminar con una pena de prisión perpetua.

