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"Me voy a tener que ir del barrio"

Antes del veredicto que condenó al asesino de Paulo Echeverría, su madre confesó tener miedo y admitió que tendrá que mudarse a causa de las amenazas recibidas.

18 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
"Me voy a tener que ir del barrio"
(Martín Baez/LaVoz).

Cuando se le concedió la opción de hablar por última vez antes de que los jurados populares y los dos vocales del la Cámara 6ª del Crimen se encerraran para deliberar, Gloria Echeverría optó por hacerlo. "Tengo tres cosas para decir", fue el preámbulo de la madre de Paulo Mercol Echeverría, el joven de 28 años que en la madrugada del 3 de diciembre de 2007 fue asesinado por un delincuente que intentó ingresar en su casa de barrio Las Lilas, en Córdoba.

Y enumeró: "Primero, el dolor por haber perdido a mi hijo, que lo voy a llevar toda la vida; segundo, el miedo, me voy a tener que ir del barrio; y tercero, también pienso en esos chicos jóvenes -en referencia a los dos imputados- que no toman conciencia de que también están destruyendo sus vidas... No pueden estar libres, deben ser reeducados, rehabilitados, que tengan la posibilidad de estudiar para que sean útiles a la sociedad".

Luego de que los dos imputados, Ariel Alejandro Leiba (23) y Luciano David Molina (26) reiteraron que eran inocentes, el público se retiró y en la sala quedaron deliberando los ocho jurados populares y los dos vocales, Julio Guerrero Marín y Alberto Crucella.

En total son 10 votos y el sistema establece fallo por simple mayoría (en caso de empate, decide el presidente del Tribunal).

El debate se extendió por más de dos horas y media. Recién pasadas las 15, se leyó el veredicto. Por mayoría (es decir, no hubo unanimidad), Leiba fue condenado como autor responsable del delito de homicidio en ocasión de robo a la pena de 13 años y cuatro meses de prisión, mientras que Molina fue absuelto. No obstante, también quedará detenido, ya que aún debe afrontar otras dos causas. Una, en Tribunales Federales y otra en la Cámara del Crimen de San Francisco.

El próximo 1º de julio se conocerán los fundamentos del fallo en los que se expondrán las razones por la que la mayoría optó por la absolución de Molina, ya que la sentencia generó sensaciones contradictorias entre las partes.

"Influyeron las amenazas". Al salir de la audiencia, Gloria Echeverría no podía aún digerir el fallo. Sólo respondió que recién ahora iba a poder empezar a elaborar el duelo por la muerte de Paulo. A su lado, su abogado Félix Di Pinto aseguraba que la sentencia no lo había sorprendido. "Hubo una justicia parcial, se debió condenar a los dos", analizó. "Ha influido mucho el tema de las amenazas", cerró.

Se refería a las versiones de intimidaciones que estuvieron latentes a lo largo de todas las audiencias.

La madre de la víctima reiteró ayer que sufrió diferentes amenazas, hasta un mensaje en su celular con el texto "sos boleta". Y los principales testigos de la causa cuando les tocó testificar con los imputados y los familiares de éstos entre el público dudaron demasiado y aportaron poco, pese a que en la etapa de instrucción habían brindado declaraciones más completas.

Inclusive, en este juicio ocurrió un caso inédito en la Justicia provincial. Una persona que estaba entre el público, luego identificada como Carlos Lucas Díaz, fue detenida en plena audiencia luego de que una jurado popular lo denunciara por amenazarla pasándose una mano por el cuello.

Víctima, testigos e imputados vivían en la misma zona, comprendida por barrio Las Lilas y Anexo. Según relató una mujer que prestó declaración, familiares de Leiba han estado involucrados en otros episodios delictivos. Al respecto, en el juicio se recordó más de una vez que uno de los hermanos de Ariel murió hace unos meses en un caso que presenta matices poco claros (ocurrió el 16 de marzo en Cooperativa Los Paraísos, en una supuesta riña. La víctima, de 18 años, recibió dos balazos).

Tras conocer los fundamentos, el fiscal Marcelo Altamirano, que había solicitado condenas para los dos imputados (16 años de cárcel para Leiba y 10 años de prisión para Molina), analizará si apela o no el fallo.

Sobre el motivo del crimen, el oficial inspector Walter Osvaldo Rodríguez, de Homicidios, en una declaración que el fiscal calificó de "contundente" había advertido que Leiba se drogaba y que cuando no tenía más dinero, salía a robar para obtener billetes que le permitieran comprar más droga.

En ese sentido, fuentes judiciales resaltaron ayer que cada vez son más los crímenes en la ciudad de Córdoba que tienen a la droga como trasfondo.