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Investigan la vida del empresario en Mendoza

Detectives cordobeses buscan testigos que lo puedan haber visto en sus últimas horas de vida, la mañana del pasado viernes.

26 de julio de 2013 a las 09:03 a. m.
Sergio Carreras y Miguel Durán
Investigan la vida del empresario en Mendoza
Misterio. Un policía observa desde el puente Sarmiento, desde donde una mujer vio el cuerpo (Ramiro Pereyra).

Los habitantes del pequeño edificio donde pasó algunas de sus últimas horas de vida el empresario Marcelo Arias recién ayer se enteraron de la muerte de su esporádico vecino. El ingeniero, de la consultora mendocina Newen, salió del departamento "A" del primer piso en Paraná 81, en el centro de Córdoba, donde acostumbraba parar cuando viajaba a esta ciudad, y tomó el taxi que lo llevó hasta el CPC de barrio Centro América, la mañana del viernes pasado. Ese fue el último momento en que alguien lo vio con vida. El ticket del taxi marcó el fin del viaje al CPC a las 10:41. Después del mediodía, Arias apa­reció muerto, flotando en el río Suquía, y fue rescatado a las 12.40 justo detrás del Centro Cívico.Los comerciantes de esa zona de calle Paraná recuerdan a Arias como un cliente ocasional, que a veces bajaba a comprar empanadas o pizzas en un local ubicado junto al edificio. Otros vecinos, aun viendo la fotografía que ayer publicó este diario, no logran reconocerlo como un habitante del edificio. "Venía la mayoría de las veces solo, compraba algo y se iba. Unas pocas veces recuerdo que llegó con algún compañero. Pero nada más que eso; nunca hablamos", contó el encargado de un comercio ubicado a metros del edificio.Mientras las horas pasan, crece el misterio no sólo sobre quiénes, dónde y cómo mataron al ingeniero y lo arrojaron al río en horas del mediodía cerca de los miles de personas que circulan por esa zona un viernes a la mañana. También crece el interrogante acerca de qué tipo de hecho es el que debe investigar la Justicia. ¿Fue un robo que derivó en homicidio? ¿Fue un asesinato planeado?El cuerpo de Arias parecía haber sido golpeado de manera muy violenta. Tenía una perforación en la frente que parecía provocada por un elemento ­metálico; había recibido en el rostro golpes similares a trompadas; tenía los labios destrozados, golpes en el tórax y los dos codos quebrados. Un investigador arriesgó que parecía haber sido agarrado de atrás y que le doblaron los brazos hasta fracturárselos. Suicidio descartado. En algunos ámbitos se insistía con la hipótesis de un suicidio, pero la autopsia es determinante en ese punto: las heridas no son compatibles con una caída. Los que defienden por lo bajo la tesis del suicidio dicen que si fue un robo, por qué no le sacaron los dos celulares y la billete­ra, pero nada dicen de la desa­pa­rición de un maletín. Al parecer, no tienen en cuenta que el suceso se registró alrededor del mediodía de un viernes, cuando el tránsito es incesante. ¿Cómo puede ser que la pasajera de un colectivo viera un cadáver flotando y nadie viera a un suicida tirándose al vacío? Y si nos remitimos a las heridas y fracturas del cadáver, ¿cómo explicarían que si en la zona frontal hay una perforación y varias fracturas, los labios están destrozados, mientras que la nariz sólo presentaba una hinchazón?  ¿Y las lesiones en la espalda?Otra cuestión a la que apuntan los impulsores de la hipótesis del suicidio es que, según algunas opiniones, "el ingeniero estaba deprimido". Quizá por eso se encuentra en la ciudad de Mendoza una comisión encargada de investigar al entorno familiar y empresarial.Lo que hasta el momento no se ha podido establecer es cómo llegó Arias a la zona del puente Sarmiento, procedente del CPC de Centro América. Hasta anoche, no apareció nadie que pudiera brindar datos certeros sobre este punto. ¿Y si ascendió a otro vehículo de alguien que conocía? La casa de la hermana. La Policía trata de confirmar si antes de ser atacada, la víctima estuvo en el domicilio de su hermana, ubicado en Sarmiento y Esquiú. Esta familiar se encontraba en Mendoza, pero su esposo, que es médico, estaba en Córdoba. No se ha perdido de vista que en el inicio de la calle Ovidio Lagos, a unos 60 metros de la Costanera y a una cuadra del domicilio de la hermana de Arias, hay un asentamiento precario. Personal policial trata de establecer si hubo denuncias de robos y/o arrebatos en ese sector de la ciudad, y en especial en las adyacencias o sobre la Costanera.