La espiral de violencia no para en barrio Ciudad Evita
Tras la muerte de un joven, quemaron 4 casas. Hay un detenido y su familia debió abandonar el lugar.
Barrio Ciudad Evita es una de las urbanizaciones creada a partir de 2004 por el Gobierno provincial para relocalizar a familias de diferentes villas miseria de la Capital. Desde su apertura, traspasar el portal de ingreso significa, también, ingresar en una sociedad hoy atravesada por la violencia urbana. En Ciudad Evita existe, desde el 5 de marzo último, un interrogante abierto que lleva el nombre de Jimena Natalí Arias, joven de 22 años, madre de tres pequeños hijos, que desapareció en la medianoche. Para la Justicia, la sospecha es la peor: abuso sexual, asalto y asesinato. Hace pocas semanas, se ordenó una excavación al lado del arco que da la bienvenida al barrio, pero no se encontró nada.Por la causa están detenidos Rubén Almirón (23) y Alberto Torres (20), quienes vivían cerca del hogar de Jimena. Están presos por el supuesto delito de "encubrimiento agravado".Almirón, que tiene antecedentes por delitos sexuales, es hermano de Franco Rodríguez, el joven de 18 años que murió de un balazo en la cabeza el domingo pasado. El crimen produjo otra ola violenta. Allegados al muerto atacaron e incendiaron cuatro casas y un auto de los familiares del principal sospechoso, Andrés Antonio Olea (23), que el lunes a la tarde se entregó ante la Justicia.La familia Olea debió abandonar el barrio. Uno de los hermanos de Andrés fue muy golpeado, hasta que una patrulla policial logró sacarlo de ahí. También tuvo que intervenir la Guardia de Infantería para disipar a los revoltosos. "Si vuelven al barrio les pegamos un tiro", dicen los padres de Andrés que recibieron como advertencia antes de huir.Hoy, denuncian por lo bajo los vecinos del sector, en Ciudad Evita "no se puede vivir". Robos, golpes, tiros a toda hora forman parte de un paisaje urbano que tiene al consumo y la venta indiscriminada de drogas como principal marco. Ayer, se estaba organizando una marcha para pedir que los Almirón se fueran del barrio. Versiones cruzadas. ¿Qué pasó el domingo a la tarde? Las versiones son totalmente diferentes. Mientras que horas después del crimen de Rodríguez su familia aseguraba ante los medios que lo mataron para robarle la moto y unas zapatillas, los Olea sostienen una versión distinta y hasta contradictoria a la primera. Luis, el padre de Andrés, relata que aquella tarde su hijo había llegado de visita al barrio junto a su mujer y sus hijas, para festejar el sexto cumpleaños de una de las pequeñas. "Después, salió junto a su familia rumbo al quiosco para cargar la tarjeta del ómnibus porque querían irse al parque (Sarmiento) de paseo; fue ahí que se cruzó con el chico (en referencia al muerto) que estaba con otro muchacho que lo empezaron a insultar", recordó el hombre.Para Andrés, dijo, no eran desconocidos. El 12 de agosto de este año, Rodríguez habría sido la persona que le robó la moto, previo dispararle en un pie. Andrés hizo la denuncia, "pero no pasó nada", agregó Luisa, su madre.El domingo, al toparse de nuevo, intercambiaron insultos y cada uno siguió por su lado. Sin embargo, cuando Andrés volvió a la casa de sus padres, otra vez aparecieron Rodríguez y su compañero, que sería un familiar. Según la versión de los padres de Andrés, Rodríguez sacó un revólver y se lo colocó a la altura de la frente. "Dejame de hinchar las pelotas, ya te pegué una vez y ahora te voy a tirar de nuevo y no te vas a levantar más", le habría dicho. Fue entonces que Andrés logró tomarlo del brazo con el que sostenía el arma y se produjo un forcejeo, hasta que se oyó la detonación y Rodríguez cayó.Andrés huyó. Y el compañero de Rodríguez corrió también, pero para avisar a los suyos de lo ocurrido. En minutos, llegaron entre 15 y 20 personas que comenzaron a atacar a los Olea. También, desapareció la moto en la que se había movilizado. "Nadie la robó, la escondieron ellos mismos porque decían que eran 'choreada'", aseguró Luis. No es la moto que le habían robado a Andrés. Los Olea debieron dejar el barrio "con lo puesto". "Jamás vivimos algo así, no tenemos nada de nada, queremos que alguien nos ayude", pedía ayer Luisa.El lunes a la tarde, contaron los padres, tomaron la decisión de que Andrés se entregara a la fiscalía de Distrito 2 Turno 3, a cargo de Pedro Caballero, que investiga el caso. "Hablamos con Moreno (José, sargento primero) para que lo convenciera de que se presentara, porque él (por Andrés) no hizo nada malo, sólo se defendió", cerró Luis. Acompañado por efectivos del Departamento Coordinación de Brigadas Civiles de la Policía, el joven quedó detenido. Pero en Ciudad Evita todo continúa abierto.

