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Entre la emoción y la sobreactuación

Variada cobertura tuvo la televisión argentina en el rescate de los mineros chilenos.

14 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Entre la emoción y la sobreactuación

El hecho mediático más importante de los últimos años (por momentos lo vieron 1.600 millón de personas en el mundo) mostró a la TV con todas sus caras: la indiferencia, la sobreactuación, el interés, la exageración, el conventillo, la frivolidad, la admiración. Muestras claras fueron las de ayer tarde, por ejemplo, cuando Jorge Rial se interesó por la historia de Yonni Barrios, el minero bígamo, fiel al estilo del programa y a esa forma tan especial de hacer periodismo de alcoba (o de mina). O el interés manifiesto de Susana Giménez por tener su minero propio para el domingo, con un costo de unos 100 mil dólares. O el reportaje de Roberto Pettinato al ex concursante de "Bailando por un sueño" Miguel Piñera, hermano del presidente trasandino. Era fácil imaginar todo esto. Y que seguirá pasando mientras el impulso mediático del rescate esté caliente. Así como aprovechó el momento el presidente Sebastián Piñera para fortalecer su imagen y su sonrisa acartonada, intentarán aprovecharla otros con fines comerciales, como una película o la probable serie de TV. Y hay una broma repetida en las redes sociales, casi tirada como certeza: Tinelli buscará para 2011 un minero que baile con sus "minas". El estatal Canal Siete no tuvo transmisión en vivo sino hasta muy tarde, que fueron tomadas por Canal 10 de Córdoba. El Trece (El Doce, en Córdoba) prefirió sostener a ShowMatch tratando de rescatar a Ricardo Fort del ridículo frente a su ex, Virginia Gallardo. Eso sí, el conductor dedicó unas palabras cuando el primer minero puso los pies sobre la tierra. Más tarde, El Doce tuvo su propia cobertura con Jorge Cuadrado en estudios y Luchi Ibáñez en el lugar de los hechos. Telefé puso de último momento un especial del rescate, que fue con rating en aumento hasta la medianoche. Pero en Córdoba, Teleocho cortó el aluvión informativo con un programa local. Y en el cable, todos los canales de noticias estuvieron presentes, mostrando más o menos lo mismo. Poco se habló de la situación de las minas, del trabajo de los mineros. Se hizo hincapié en el ejercicio periodístico emocional de los enviados, que ponían tonos de congoja y frases rimbombantes. En Chile, el Consejo de Ética de los Medios de Comunicación alertó hace unos meses sobre la cobertura del terremoto. Dijo que en casos que originen "múltiples dramas humanos" hay una tendencia "a poner el énfasis informativo en lo emocional. Esto se traduce en reiteraciones, en sensacionalismo y en una suerte de voyeurismo dramático". El reality show del rescate no terminará cuando salga el último minero del corazón de la tierra. Será el comienzo.