Copan colectivo, atan y saquean a todos
Tres delincuentes, un hombre y dos mujeres, redujeron y maniataron al chofer y a los pasajeros.
El colectivo recorrió lentamente unos metros por el callejón de tierra. La oscuridad de la noche y la cercanía del cementerio brindaban un ingrediente extra de pánico para los 15 pasajeros y el chofer, a merced de la patota de delincuentes armados. La unidad iba a oscuras. De pronto, el que llevaba la voz cantante de los asaltantes obligó al chofer a parar. Sus cómplices, dos mujeres, ataron a las víctimas con cordones de zapatillas y cinta de embalar.
Una vez que los redujeron y amenazaron de muerte, se dedicaron a saquear a todos. Una pasajera entró en crisis nerviosa y terminó con un par de cachetadas. La banda se apoderó de dinero, celulares, bolsos y algunas alhajas. Hasta tuvieron tiempo de apoderarse de encomiendas. El golpe no duró más de media hora. Una vez que los ladrones tuvieron lo que querían, se perdieron en la oscuridad del callejón.
El asalto al colectivo de la empresa Fonobus se registró el martes pasado a la noche en barrio Villa Los Llanos, en la localidad de Juárez Celman, a pocos kilómetros de la salida norte de la ciudad de Córdoba.
El violento episodio se agrega a la escalada delictiva que viene sacudiendo desde hace tiempo a las empresas de transporte, no sólo urbano sino interurbano.
Días atrás, otra unidad de Fonobus había sido copada por delincuentes que, tras desviarla de su recorrido, incluso llegaron a robarle la pistola 9 milímetros a un policía que iba como pasajero y de uniforme. Por ese caso, la Policía detuvo a un hombre y dos mujeres y anunció que "había caído una banda" dedicada a esta clase de episodios. A tenor de lo sucedido el martes, o los apresados son todos inocentes o en Córdoba siguen operando otras bandas mixtas (hombres y mujeres) especializadas en golpes armados a colectivos y otros vehículos, como taxis y remises.
"Estamos teniendo un golpe, contra nuestras unidades, una vez por semana. Y no somos nosotros los únicos blancos. Otras empresas también lo sufren", dijo a este diario el gerente de Fonobus, Javier Raboy.
"El problema de la inseguridad no es nuevo. Está desde siempre y claro que preocupa", señalaron desde la Asociación de Empresarios de Transporte Automotor Córdoba.
Viaje de pesadilla. El interno 80 de Fonobus salió a las 20 de la Terminal de Ómnibus de la Capital, con destino a Jesús María. Eran casi las 21 y el vehículo tomó por avenida Juan B. Justo. A metros del cruce con Circunvalación, un joven y dos mujeres hicieron señas y el colectivero Rafael Scatolini (43) frenó sin sospechar nada. En la unidad iban otros 16 pasajeros.
El colectivo tomó por variante Juárez Celman. A la altura del kilómetro 719, cerca de Villa Los Llanos, uno de los jóvenes se levantó, sacó un arma y encañonó al chofer. Para actuar "tranquilos", los delincuentes hicieron desviar el vehículo por un callejón. "Con la seguridad que actuaron, es seguro que son los autores de otros hechos similares", dijo un policía.
Los tres delincuentes actuaron de manera violenta aunque no se excedieron, según testigos. Maniataron a las víctimas y las saquearon por completo. "Por suerte, no fueron muy violentos", opinó Raboy.
Ayer, en la punta de línea de la empresa, varios choferes se reunieron y expresaron a periodistas su preocupación por lo que sucede. "Hay muchos asaltos y no somos los únicos que los venimos sufriendo. Compañeros de otras empresas ya han sufrido muchos de estos episodios y da temor salir por las noches", comentó un chofer.
Lugares críticos. El golpe al vehículo de Fonobus se produjo en hora pico y en uno de los puntos críticos, como ya lo denunciaron varias veces los trabajadores del volante.
Los asaltos contra los colectivos son casi calcados. Ocurren de noche, con las unidades repletas de personas que regresan a sus domicilios en el Gran Córdoba, y son cometidos por delincuentes armados que actúan de forma organizada.
Los choferes insistieron con los puntos críticos de las salidas de la Capital: la variante Juárez Celman, la ruta 9 norte, la ruta 9 sur, la ruta 19, la avenida Bodereau (une Argüello con Villa Allende), la avenida Fuerza Aérea (en la mano hacia Villa Carlos Paz) y El Tropezón.
A raíz de estos asaltos, la Policía implementó un control permanente. Sin embargo, ninguna patrulla hacía control el martes a la noche en la ruta hacia Jesús María. Y si lo hacía, no era eficiente.

