Temas del día:

Condenado por ir a robar con un paralítico

Hace dos años, un hombre entró a asaltar una ferretería de Villa El Libertador empujando la silla de ruedas de su cómplice, quien luego le entregó el arma para cometer el atraco/ Recibió una pena de tres años y nueve meses y, como es reincidente, irá a la cárcel.

02 de junio de 2013 a las 12:43 p. m.
Condenado por ir a robar con un paralítico

En ocasiones, el crimen se las ingenia para valerse de ardides que por novedosos o sorpresivos consiguen un propósito que ­no se lograría de un modo con­vencional. Los instructores y juzgadores encuentran en los tribunales no pocos ejemplos de individuos que afinan su imaginación para cometer un delito, al punto tal que no sólo sorprenden a sus víctimas sino también a los operadores judiciales encargados de procesarlos. El caso del hombre que entró a una ferretería empujando la silla de ruedas de un paralítico y que, en segundos, se transformó en un asaltante que recibió el arma de entre las inválidas piernas de su cómplice, fue uno de las novedades de la última semana judicial en el fuero Penal. El protagonista de esta historia se llama Héctor Alejandro Torres, hoy tiene 33 años y el jueves pasado recibió una condena a tres años y nueve meses de prisión en un juicio abreviado en el que aceptó su culpabi­lidad por robo calificado por el uso de arma de fuego cuya operatividad no fue comprobada.Torres tiene antecedentes penales pero ya había cumplido con su anterior condena. En enero de 2010 actuó en complicidad con un hombre que se desplaza en silla de ruedas y que está involucrado en otros hechos con Torres y otros individuos de barrio Villa El Libertador. Se llama Diego Alejandro Miranda, tiene 27 años, no reú­ne antecedentes penales y no compareció a este debate. Pero sigue procesado y será juzgado más adelante.El hecho ocurrió a las 9.45 de la cálida mañana del 19 de enero de 2012 en la esquina de La Falda y Bogotá de barrio Villa El Libertador, donde funciona una ferretería que ese día atendía Camila Daiana Cena.Hasta allí legaron ambos, con Miranda sentado en la silla de ruedas que empujaba Torres. En la puerta del local comercial el hombre de "capacidades especiales" sacó de entre sus piernas una cartera negra y se la entregó a su cómplice, quien extrajo de su interior un revólver visiblemente dorado con caño recortado.Esgrimiendo esa arma, Torres le ordenó a un chico de 14 años que ingrese al local, mientras le apuntaba a la cabeza. Ya dentro de la ferretería, el asaltante armado tomó del brazo a la joven Cena y le ordenó: "Dame la plata, celulares, la amoladora y la balanza".La chica le entregó un teléfono móvil Alcatel, su billetera con unos 200 pesos, una amoladora y una balanza digital marca Wincom. También resultó llamativo para los testigos que todos estos elementos fueron a parar a la falda de Miranda quien los acomodó entre sus piernas mientras Torres empujaba la silla de ruedas para iniciar la fuga. Fuga de a pie. Por los testigos, porque huyeron como dupla de a pie y porque ya eran conocidos por otros hechos en la zona, la Policía no tardó en detenerlos, ese mismo día. Para el juicio oral celebrado el jueves pasado en la Cámara 4ª del Crimen, se llegó a un acuerdo de debate abreviado. Actuó como fiscal Pablo Sironi y la defensa fue llevada adelante por Sergio Ruiz Moreno. La sentencia fue dictada en sala unipersonal por el vocal Jorge Montero.Si bien Torres tenía una condena anterior, no guardaba deudas con la Justicia. Pero al ser reincidente, los tres años y nueve meses de prisión que le aplicaron no podrá canjearlos por una libertad condicional a los dos tercios de su pena. En cambio, a los tres años y tres meses, puede estar en condiciones de solicitar la libertad asistida.El ardid con el que robaba, si bien tenía un efecto sorpresa inicial, el utilizar un cómplice inválido y tener pocas chances de escape, no impide deducir una serie de connotaciones sobre las motivaciones del delito, entre las cuales podría sugerirse cierta candidez y no poca ingenuidad.

En detalle

Sorpresa y decepción. Si bien el ardid con el que robó Torres tuvo un efecto sorpresa inicial, al utilizar un cómplice inválido, las pocas chances de escape hicieron pensar en la Justicia sobre la ingenuidad del asaltante.Procesado. El cómplice de Torres se llama Diego Alejandro Miranda, tiene 27 años, no reúne antecedentes penales y no compareció a este debate. Pero sigue procesado y será juzgado más adelante.Cárcel. Torres, al ser reincidente, no podrá canjear los tres años y nueve meses de prisión que le aplicaron por una libertad con­dicional a los dos tercios de su pena.