Absolvieron a los policías acusados de dejar morir a un chico en un calabozo
Los 11 policías estaban acusados por la muerte de un adolescente de 16 años en un precinto.
Los 11 policías que integraban toda la dotación que en 2002 tenía el Precinto 26 fue absuelta de homicidio culposo a raíz de la muerte de Martín Ricardo Zárate, el adolescente que estaba detenido en el calabozo de la comisaría de Guiñazú. Además, la Cámara 9ª del Crimen rechazó la demanda civil en contra de dos de los uniformados y de la Provincia de Córdoba.
La acusación sostenía que los agentes del órden le habían negado asistencia al chico que padecía el síndrome Guillain-Barre y falleció luego de varios días.
En 2002. El episodio ocurrió entre marzo y abril de 2002. El joven sufría esta dolencia que se manifiesta con debilidad y falta de apetito, entre otros síntomas. Después de 20 días en el calabozo los uniformados lo hicieron revisar por una médica que, por precaución, recomendó que lo llevaran a un centro de salud. Terminó falleciendo en un hospital público.
Los absueltos, en su mayoría en situación de retiro, son: Rubén Acuña, Juan Espíndola, Mario Gómez, Víctor Juncos, Víctor Núñez, Ricardo Oyola, Flavio Sosa, Javier Pereyra, Sergio Ramos Chiaraviglio, Hugo Tolosa y Gustavo Sosa.
Por su parte, el abogado Enrique Couzo Peñaloza se mostró preocupado de los padres de la víctima, que no pueden recuperar a su hijo y auguró que ellos tengan la tranquilidad espiritual de que los uniformados no le negaron asistencia.
El alegato del fiscal. El fiscal había argumentado en su alegato que los policías no fueron los únicos que podrían haber advertido el cuadro del joven durante su detención, entre el 26 de abril y el 17 de mayo de 2002.
Según el fiscal, el pedido de absolución se debió a que hay dudas sobre las "circunstancias fácticas" vinculadas a la evidencia de la enfermedad y sobre la causa de la muerte (ver Piden absolver...).

