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Vivir de lo propio ya no es un eslogan

En julio, la Municipalidad de Córdoba recibió 2 pesos de coparticipación y si se suman el Fofindes que liquida la Provincia y el fondo sojero que envía la Nación, el efectivo recibido por Ramón Mestre de otras jurisdicciones se limitó a 14,2 millones de pesos, ya que el resto fue retenido. Virginia Guevara.

05 de agosto de 2012 a las 12:01 a. m.
Vivir de lo propio ya no es un eslogan

En julio, la Municipalidad de Córdoba recibió 2 pesos de coparticipación y si se suman el Fofindes que liquida la Provincia y el fondo sojero que envía la Nación, el efectivo recibido por Ramón Mestre de otras jurisdicciones se limitó a 14,2 millones de pesos, ya que el resto fue retenido. La cifra equivale al ocho por ciento de los 160 millones de pesos que ingresaron a la caja municipal. Todo lo demás lo aportaron los vecinos de Córdoba. Si el equilibrio financiero tiende a ser imposible puertas adentro del municipio, el equilibrio político de Mestre ante esos contribuyentes de los que depende de manera casi absoluta es igual de difícil: la capacidad de dar respuestas tiene mucho que ver con la gestión, pero se vuelve imposible sin recursos.Y lo concreto es que a la Municipalidad le queda muy poco después de pagar los sueldos, que se llevan la mayor parte de lo que ingresa y también de lo que no ingresa: las retenciones de coparticipación se deben mayormente a los aportes a la Apross y a la Caja. Saldado todo lo vinculado con el gasto salarial, en julio al municipio le quedaron unos 50 millones de pesos. Cerca de 36 se abonaron a las empresas Lusa y Cotreco. Restaban 14 millones para todo lo demás, pero por obra y gracia de un juicio sin sentencia firme, Tecsa "manoteó" 10 millones, entonces quedaron cuatro millones disponibles para proveedores, para sostener a Tamse y Crese residual y para todo lo demás. Las Letras ayudaron y la compleja ingeniería financiera que permitió patear las deudas heredadas y generar mecanismos que garanticen pagos a futuro a los proveedores, más un ajuste general de gastos no salariales, le permitieron a Mestre estar a salvo de un incendio que parecía inevitable y hasta inaugurar pequeñas obras y reforzar algunos servicios. Pero los recursos siguen faltando y vivir de lo propio significa cobrarle más a los vecinos: los 878 mil metros no declarados que comenzarán a tributar, el plan de pagos que se estira y las intimaciones que van subiendo de tono en cada cedulón con mora son indicios claros de una presión que será mayor el año próximo.Nada de eso debería sorprender a quien haya habitado Córdoba en la última década. El problema es que en pocas semanas se abre otra paritaria para volver a subir los sueldos de los municipales, que ya se llevan mucho más de lo que la ciudad puede pagar.