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La valija de este verano no cierra

Los gestos en los pasillos del Centro Cívico son elocuentes: las cosas no están saliendo como aguardaban. Todo puede mejorar, se entusiasman, sin admitir –obviamente– que también puede empeorar. Roberto Battaglino.

16 de enero de 2013 a las 12:01 a. m.
Roberto Battaglino | En Twitter: @battaglino
La valija de este verano no cierra

Los gestos en los pasillos del Centro Cívico son elocuentes: las cosas no están saliendo como aguardaban. Todo puede mejorar, se entusiasman, sin admitir –obviamente– que también puede empeorar. Lo cierto es que no es el verano que esperaba José Manuel de la Sota. El primer dato poco alentador con el que abrió el año es que no logra posicionarse firme entre los aspirantes a suceder a Cristina Fernández de Kirchner. Está en el pelotón pero no logra meterse entre los que ocupan el centro de la escena. Con muy poco, el kirchnerista no kirchnerista Daniel Scioli le sigue sacando ventaja. Hay otros que también lo superan.Los esfuerzos (políticos, personales y económicos) por lograr una instalación más sólida no le han dado al gobernador los resultados esperados, según admiten con muchos rodeos algunos dirigentes que lo frecuentan.Por cierto, falta mucho tiempo y el escenario político nacional ofrece tanto dinamismo e inestabilidad que el juego cambia por semanas. Pero hay que revalidar títulos en octubre y De la Sota cree tener una carta fuerte para jugar en las legislativas nacionales: su antecesor Juan Schiaretti. Sin embargo, el posicionamiento del exgobernador tampoco es el calculado y no les logra sacar, a priori , una ventaja clara a sus potenciales competidores.Es más, hay radicales que dicen haber escuchado decir a Ramón Mestre, antes de irse de vacaciones al exterior con familia y amigos, que Schiaretti estaba "tercero" en las encuestas que daban vuelta en la Municipalidad. En el Centro Cívico toman en broma el dato y recuerdan las vicisitudes de fin de 2012 y de comienzo 2013 que debió y debe atravesar el intendente de Córdoba.De la Sota esperaba, como muchos cordobeses, una temporada turística que colaborase en catapultarlo a ese pretendido centro de la escena política nacional. De hecho, su presentación como candidato presidencial la hizo durante el segundo semestre del año pasado con el formato de promoción del turismo cordobés.La temporada cordobesa, al igual que la de otros puntos del país, no es la esperada por una conjunción de factores, mucho de los cuales no dependen de las políticas públicas provinciales. Inflación, incertidumbre, financiamiento de los viajes al exterior, entre otros, lejos están de ser responsabilidad de la administración delasotista. Pero hay elementos propios, como por ejemplo esta inflación a la cordobesa de los precios serranos, sobre los cuales el Gobierno provincial parece no haber acertado, pese a su profusa y costosa campaña de difusión nacional.Hoy, De la Sota larga otra apuesta fuerte para promocionar Córdoba y promocionarse: el Carnaval cuartetero. El Estado provincial hizo una cuantiosa inversión para esta fiesta que al gobernador tanto le gustó en Bahía de su admirado Brasil.El gobernador y los suyos creen que la fiesta en la zona del Chateau Carreras puede cambiar algo del humor social. Por ello, apuestan a una transmisión nacional del evento, donde ministros, secretarios de Estado y otros funcionarios tienen que tener asistencia obligatoria.En el propio Ejecutivo provincial hay quienes advirtieron que la apuesta tiene sus riesgos, en caso de que haya algún incidente que empañe el clima festivo. Se ha trabajado mucho en el Gobierno en los últimos días por evitar esa posible mancha.La imagen de un De la Sota rehuyendo de entrar al Festival de Jesús María por las peleas de cartel con los K es el reflejo de que el verano consagratorio no está saliendo como esperaba. Pero, como se ha dicho, todo puede mejorar (y también lo contrario).