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Vale todo

En su objetivo de volver a la Casa Rosada, Kirchner apelará a todas las herramientas del poder. Julián Cañas.

09 de mayo de 2010 a las 12:01 a. m.
Vale todo

Hasta sus enemigos más acérrimos le reconocen a Néstor Kirchner y a su esposa, la presidenta Cristina Fernández, una característica, que puede ser una virtud o un defecto, depende del lado que se la mire: apelan a cualquier herramienta para conseguir su objetivo de permanecer en el poder.

Luego de la derrota política en el conflicto con el campo, en 2008, y del traspié electoral en las elecciones legislativas del año pasado, parecía que la permanencia de los K en la Casa Rosada tenía fecha de vencimiento: el 10 de diciembre de 2011.

Hoy, pese a que las encuestas siguen marcando altos índices de rechazo hacia el Gobierno, los sondeos también señalan que no hay un dirigente opositor que capte este descontento con los K. Kirchner sigue siendo el potencial presidenciable con mejores chances de ganar en la primera vuelta electoral, en los comicios nacionales del año próximo.

Es cierto que la mayoría de las consultoras remarcan que el ex presidente perdería en el balotaje con cualquier candidato con el que tenga que competir. Los expertos en opinión pública señalan un escenario parecido al que afrontó Carlos Menem en 2003. Es decir, tenía asegurado el triunfo en la primera vuelta, pero también una caída garantizada en el balotaje.

Por esta situación, el riojano desistió de enfrentar precisamente a Kirchner en la segunda vuelta, con lo cual consagró al santacruceño sin necesidad de volver a votar.

El ex presidente es consciente de esta situación. Por eso, está pergeñando una estrategia electoral y mediática para tratar de evitar el balotaje. Para ello, deberá llegar al 40 por ciento de los votos en la primera vuelta y que ningún rival termine a menos de 10 puntos.

En ese sentido, apelará a todas las herramientas que le permite su estadía en el poder. Entre ellas, la utilización de los medios. Ya hizo acuerdos con algunos propietarios de medios de comunicación, que de la noche a la mañana se convirtieron en oficialistas, por el milagro de la pauta oficial.

Pero la televisación del fútbol es la única posibilidad concreta que tiene el Gobierno de disponer índices de rating similares a los programas más vistos, como puede ser el "ShowMatch" de Marcelo Tinelli.

La estatización de la televisación del fútbol coincidió con un pronunciado bajón futbolístico de los clubes más populares del país. Estudiantes de la Plata, Vélez y Banfield son los últimos campeones, mientras que River, Boca, San Lorenzo y Racing navegan en la intrascendencia futbolística. Sólo Independiente tuvo algún protagonismo en este torneo.

El Gobierno decidió intervenir para revertir esta situación. El último semestre de este año no habrá elecciones, pero los candidatos presidenciales se jugarán mucho para alimentar sus chances electorales. Kirchner aparece como el más interesado en recuperarse en los sondeos de opinión.

En su pragmatismo del vale todo, el ex presidente usará más recursos públicos para contar con una pantalla caliente para difundir sus ideas y las obras de la gestión de su esposa. Allí, aparece esta nueva estrategia de intervenir en el fútbol, el deporte más popular de los argentinos.