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Una señal de acercamiento

La decisión compartida del peronismo provincial de rodear de militancia el acto institucional que encabezará mañana la presidenta Cristina Fernández en Córdoba es un fuerte gesto político. Julián Cañas.

01 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Una señal de acercamiento

La decisión compartida del peronismo provincial de rodear de militancia el acto institucional que encabezará mañana la presidenta Cristina Fernández en Córdoba es un fuerte gesto político. El ministro de Gobierno, Carlos Caserio, evitó hacer cualquier lectura sobre esta señal de apoyo, pero es evidente que la desaparición física de Néstor Kirchner abre un nuevo escenario en el peronismo.Por ahora, Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota no tomarían ninguna decisión sobre alineamientos nacionales. Mantendrán su estrategia de elegir candidatos en Córdoba el 27 de marzo y adelantar los comicios para mediados de junio.De todas formas, el gesto de brindarle un grato recibimiento a la Presidenta se enmarca en la intención de no mostrarse como opositores, cuando aún no se sabe cómo se reestructurará el poder K, sin su líder indiscutido."Para marcar diferencias siempre hay tiempo. Hoy tenemos que estar junto a la Presidenta. Hasta el peronismo disidente morigerará su discurso", evaluó un legislador provincial cordobés.La última gran diferencia entre Kirchner y los cordobeses fue por la fecha de las elecciones. El ex presidente pretendía que en Córdoba se votara junto a la presidencial, con el objetivo inocultable de alimentar su cosecha de votos, en una provincia que siempre le fue esquiva.Al contrario, Schiaretti y De la Sota sostienen que deben "aislarse" de la interna nacional del PJ y pensar sólo en retener el poder en la provincia.Los peronistas provinciales fundamentan su estrategia en encuestas que marcan todavía un fuerte rechazo de los cordobeses hacia los K. En una elección entre tres como será en la provincia, el kirchnerismo podría ser una mochila de plomo para las aspiraciones de De la Sota de volver a la Casa de las Tejas.Sin embargo, la muerte de Kirchner abre otro escenario. Nadie tiene seguridad sobre qué hará Cristina con el poder que le dejó su marido. Pero lo más probable es que le imponga su impronta, ni mejor ni peor, pero distinta a la del ex presidente.En este contexto, De la Sota y Schiaretti recurrirán a un viejo axioma campestre: desensillar hasta que aclare. Mientras tanto, el PJ endulzará los oídos a la Presidenta con un acto de mucha liturgia peronista, en medio del dolor por perder al hombre y al jefe político de toda su vida.