A la UCR nacional le interesa más la interna
En el mismo fin de semana de la elección de Río Cuarto, deliberará en Córdoba el Foro de Intendentes.
Al radicalismo nacional y provincial no le sobran espacios de poder. Los pocos gobernadores que tienen están mucho más cerca de los K que del partido. El único bastión son las intendencias.
Y en ese contexto, la UCR nacional dará este fin de semana una fuerte señal de que le interesa mucho más la interna que la disputa por los espacios de poder.
Es que en el mismo momento en que Juan Jure, jefe municipal de Río Cuarto, arriesgue el gobierno de esa ciudad ante el candidato de José Manuel de la Sota, Miguel Minardi, el Foro de Intendentes radicales deliberará en la ciudad de Córdoba para dirimir cuitas intestinas.
La convocatoria realizada por el presidente del Comité Nacional, Mario Barletta, para el viernes y sábado en la ciudad de Córdoba alcanza a unos 500 intendentes de distintos puntos del país.
La reunión servirá para la renovación de autoridades del Foro. El recambio significará la salida de su titular, el actual intendente de Mendoza, Víctor Fayad, quien a finales del año pasado pretendió reactivar la actividad de la liga de jefes municipales tras un largo período de inactividad pero no generó mayor repercusión.
La reunión tendrá como anfitrión a Ramón Mestre, quien esta semana estará en Río Cuarto para respaldar a su correligionario Jure.
Para la UCR, las elecciones de 2011 significaron la pérdida de unos 100 intendentes en todo el país, pero los municipios siguen siendo una fuente de poder dentro del radicalismo.
Uno de los recientes problemas propios de la UCR fue la discusión sobre la continuidad del titular de la Auditoría General de la Nación (AGN), Leandro Despouy, en la que se terminó imponiendo el sector liderado por el ex candidato presidencial Ricardo Alfonsín que defendía la permanencia del funcionario.
La disputa dejó como perdedor a Barletta, que impulsaba la salida de Despouy.
Los cortocircuitos internos también quedaron al descubierto con la postura en torno al proyecto oficialista del traspaso del subterráneo a la órbita porteña, que el alfonsinismo decidió avalar aun ante la disidencia de un sector del bloque.

