Transición con cuentas en rojo y ajuste en puerta
La próxima gestión de De la Sota anticipa aumento de impuestos, reducción del gasto y mayor toma de deuda. Hoy suben más los gastos que los recursos.
Cuando José Manuel de la Sota pasó el mando a Juan Schiaretti, allá por diciembre de 2007, el gasto público había experimentado un alza de 31,7 por ciento, por encima del crecimiento de los ingresos (29 por ciento). El fenómeno, que ya es un clásico en los ciclos electorales, fue repetido por Schiaretti este año, y con mayor fuerza. Los egresos suben a un ritmo de 35 por ciento, siete puntos por arriba del aumento de los recursos que entran al Estado provincial.Este desequilibrio, que asomaba como una leve distorsión maquillada de obras públicas, terminó potenciado por la deuda de la Nación y recalentó el motor de la economía estatal, a punto tal de dejarla con claros síntomas de agotamiento.El deterioro se patentiza con crudeza en la imposibilidad de apaciguar la protesta en los hospitales y de calmar a otros sectores que pujan por mejores salarios.Otra señal fue la decisión, después de la elección provincial, de salir a buscar fondos frescos por la morosidad del Gobierno nacional. Schiaretti y el ministro de Finanzas, Ángel Elettore, siempre repudiaron la toma de deuda para cubrir gastos corrientes, pero la realidad les cacheteó la teoría sin anestesia. Austeridad. La pauta presupuestaria con la que De la Sota prevé desandar el primer año de su regreso a la Gobernación fue calificada de austera por el propio Elettore. Bajo el mismo techo convivirán un aumento de impuestos, achique en el gasto público y mayor margen para tomar deuda. Esas tres columnas grafican la herencia de las cuentas públicas que deja la gestión de Schiaretti, con la rareza de que el manejo de los números sigue en manos de Elettore desde hace ocho años.Cuando cerró 2007, la deuda de Córdoba era de 7.966 millones de pesos, entre la administración central y la Agencia Córdoba de Inversión y Financiamiento (Acif). A valores corrientes, los compromisos crecieron 37,7 por ciento en cuatro años. Según Elettore, la deuda era de 10.969 millones de pesos al 30 de septiembre pasado.Pero bajo la lupa de otros indicadores, la Provincia está en mejores condiciones de soportarla. Cuatro años atrás, la deuda equivalía a 89 por ciento de los recursos totales, mientras que ahora ronda 60 por ciento. También su peso es menor comparado con el Producto Bruto Geográfico (PBG), aunque las nuevas previsiones de deuda para 2012 la acercan cada vez más al límite. De la Sota prevé un uso del crédito de 1.700 millones de pesos. Si sólo llegara a tomar 1.000 millones, la relación con el PBG pasaría a 11,2 por ciento, casi igual que cuatro años atrás. En este punto, la incidencia de los compromisos en dólares no es menor.En 2007, la deuda en moneda extranjera era 25,3 por ciento del total, mientras que ahora ya representa el 52 por ciento. No será De la Sota quien afronte la peor parte de los vencimientos, pero tampoco tendrá demasiado aire mientras siga cortada la sintonía con la Nación.

