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Tolerancia y amplitud

El conflicto educativo de Córdoba abrió la puerta al debate sobre la forma de participación de la sociedad. Julián Cañas.

18 de octubre de 2010 a las 03:01 a. m.
Tolerancia y amplitud

El conflicto educativo de Córdoba abrió la puerta al debate sobre la forma de participación de la sociedad en los principales temas de gestión pública. Un asunto siempre latente, que suele despertar interés alrededor de hechos puntuales y desvanecerse con ellos. La toma de colegios se inició por reclamos edilicios, pero viró hacia la cuestión clave de la reforma a la ley de educación. Todos respaldan la idea de que la comunidad educativa participe en el armado de la nueva norma. El desafío es ordenar el debate, para evitar tanto las exclusiones como el "asambleísmo" al infinito e ineficaz.En los establecimientos secundarios, docentes y alumnos ya iniciaron el análisis. No está claro cómo participarán los padres, más allá de la natural influencia que puedan ejercer sobre sus hijos. De cualquier manera, las propuestas confluirán necesariamente en la Legislatura, el órgano habilitado para dar la palabra final.El proyecto de nueva ley de educación ingresaría a fin de octubre y sería debatido por lo menos un mes en comisión. Será ese el escenario central. Allí deberán ser evaluadas las inquietudes surgidas de las escuelas, de los organismos vinculados a la educación, de los especialistas. Y en esa instancia será necesario que se complementen la amplitud de criterio y la tolerancia; que cada cual asuma su rol y respete el de los otros.Docentes, alumnos, padres y especialistas deberán comprender que sus inquietudes constituyen aportes no vinculantes y deben ser tamizados por los parlamentarios, que son en definitiva quienes legislan; vale aclararlo, porque en nombre de la participación suelen confundirse los límites.Pero, del mismo modo, de poco servirán tantas consultas si finalmente todo se reduce a una puesta en escena, mientras la nueva norma se cocina en privado (por caso, reiteradas veces las audiencias públicas en comisiones fueron meras formalidades que no influyeron en las decisiones de los legisladores). No debe olvidarse que esta instancia de consultas se realiza con el proyecto oficial ya elaborado. La tolerancia, la amplitud de criterio y la voluntad de acordar deben guiar los pasos de los protagonistas. Será la única forma de garantizar que una ley tan significativa refleje el pensamiento de la mayoría. Más que nunca, se requiere consenso antes que confrontación.