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A todo o nada

De la Sota analizará las encuestas que encargó y luego definirá su compañero de fórmula: puede ser un dirigente K o no. Julián Cañas.

30 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
A todo o nada

A todo o nada. Las 10 letras de una de las definiciones en el discurso enviado por la presidenta Cristina Fernández al acto motorizado por Hugo Moyano casi terminan con las especulaciones sobre su candidatura. La jefa del Estado irá por su reelección. Con este convencimiento se retiraron tres dirigentes cordobeses que en los últimos días pasaron por la Casa Rosada. Más allá de la incertidumbre que siembra por su candidatura en sus discursos, la Presidenta comenzó a intervenir en la estrategia electoral en todos los distritos, en especial Córdoba.Las negociaciones con José Manuel de la Sota, que hasta hace poco estaban en manos del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, ahora pasaron al ministro del Interior, Florencio Randazzo. Pero, antes de cambiar de interlocutor, la propia Presidenta se encargó de tener un diálogo directo con el casi seguro candidato del PJ cordobés, para marcar con claridad los lineamientos del acuerdo.Los peronistas aclaran que Cristina no trata de imponerle el compañero de fórmula a De la Sota, aunque existió el planteo de que un dirigente K como vicegobernador "ayudaría" a encolumnar a todo el kirchnerismo cordobés detrás de la candidatura del ex gobernador.Al menos por lo que dicen sus hombres más cercanos, De la Sota analizará en los próximos días las encuestas que pidió y luego definirá su compañero de fórmula. El intendente de San Francisco, Martín Llaryora, no está descartado y su cotización sube por impulso del gobernador Juan Schiaretti.La otra posibilidad es un kirchnerista puro y los competidores son dos intendentes (el villamariense Eduardo Accastello y el de Leones, Fabián Francioni) y un dirigente agrario: el titular de la Sociedad Rural de Morteros, Ider Peretti.Más que los votos que le pueda aportar, con la nominación de su compañero de fórmula De la Sota trata de mandar mensajes de unidad al PJ, hoy no tan cohesionado como el ex gobernador pretende. "Si el partido no está unido, me voy a mi casa", habría repetido el ex gobernador antes algunos dirigentes capitalinos. Nadie se animó a pronosticar si se trató de una amenaza concreta o un grito para que llegue a los principales despachos del Gobierno provincial.