Subsidios: luces amarillas en la industria por suba de costos
Las cámaras industriales apoyan la eliminación gradual de esas compensaciones. Cautela por una eventual extensión de la medida a las Pyme.
La decisión del Gobierno nacional de excluir a seis sectores económicos de los subsidios estatales al consumo de gas, electricidad y agua fue avalada por representantes de diferentes cámaras empresariales e industriales de Córdoba, aunque con matices sobre la evolución de esa medida hacia otros sectores productivos. Los ministros Amado Boudou (Economía) y Julio De Vido (Planificación Federal) dijeron el miércoles pasado que la decisión es avanzar hacia "una nueva etapa de personalización de subsidios", por lo que dejaron la puerta abierta a profundizar los cambios de lo que, hasta ahora, ha sido una de las columnas económicas de la gestión kirchnerista.Para las grandes industrias, el panorama no cambiará demasiado, ya que hace rato que han dejado de gozar de tarifas subsidiadas en el consumo energético (gas y electricidad). "El sinceramiento tarifario sólo ocurrió a nivel industrial. La decisión del Gobierno, como señal, es positiva, pero espero que las industrias que ya pagamos tarifas sinceradas no sigamos subsidiando a los consumidores residenciales con posibilidades de pagar", opinó el titular de la Unión Industrial de Córdoba, Ercole Felippa. Competitividad. Por su parte, Emilio Etchegorry, de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, advirtió que "si sacan los subsidios de energía a las Pyme, el Gobierno debería bajar la presión tributaria para que la suba de costos no siga minando la competitividad" del sector. En la clásica reunión de los lunes por la noche, los integrantes de esa entidad analizarán la semana próxima el impacto que podría tener una generalización de la eliminación de subsidios.Según Etchegorry, la presión tributaria actual "es la mayor de la historia" y está "50 por ciento por encima de la década de 1990". A los metalúrgicos los desvela la situación en Brasil, donde la caída en la venta de automóviles amenaza con volcar hacia la Argentina a los proveedores de las terminales.Y agregó: "Somos cautos, la producción estaba en un récord histórico y cayó 20 por ciento. Todos los empresarios crecieron y sumaron horas extras y contratos eventuales" que ahora penden de un hilo.La competitividad es una figurita que también se repite en la maquinaria agrícola que se vende en el exterior. "Estamos con riesgos de perder mercados. Nuestro precios están entre 15 y 20 por ciento desfasados respecto de los productos brasileños en Uruguay, Ucrania, Australia, Sudáfrica o Canadá", aseguró Alberto Gaviglio, de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola de Córdoba (Afamac).Para el también titular de la empresa Akron, de San Francisco, el cambio en la política de subsidios nacionales era "un paso necesario, pero no debería ser el único". En tal sentido, opinó que la inflación, "con aumentos de precios internos y un tipo de cambio frenado, es insostenible". También Felippa opinó que "lo primero que hay que atacar es la inflación".Por su parte, la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme) emitió ayer un comunicado en el que respaldó la medida oficial, a la vez que propone "avanzar en la segmentación y federalización de los beneficios".El titular de esa entidad, Eduardo Fernández, opinó que "no se justifica continuidad (de los subsidios) en sectores con posibilidad de afrontar el pago de la tarifa pura", pero consideró que no habrá un "descongelamiento masivo".En tal sentido, se mostró expectante sobre la comisión que analizará la evolución de la medida. "Espero que escuche a todos los sectores y que acompañe con una política tributaria de correcciones". En cuanto al impacto de la crisis, dijo no creer en el blindaje. "Es una expresión de deseo y los coletazos de la crisis llegarán", indicó.
Aval de Mindlin
El titular de Pampa Holding, Marcelo Mindlin, consideró que la quita de subsidios es una medida “correcta” que debe abrir el camino para “ir desmantelando lentamente los subsidios generalizados”.
Consideró que el esquema fue necesario en la crisis, pero que ahora “ha perdido sentido”.

