Sin subsidios, los colectivos interurbanos dan pérdidas
Un estudio de la UNC advierte que, sin la ayuda de la Nación, los balances operativos de la mayoría de las empresas son negativos. Los salarios representan, en promedio, el 55 por ciento del costo.
Un estudio realizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) revela que casi todas las empresas del transporte interurbano de pasajeros de la provincia que no reciben subsidios nacionales tienen resultados negativos en sus balances anuales y no invierten porque afrontan crecientes procesos de descapitalización.
El análisis sobre rentabilidad de las empresas efectuado sobre una muestra de 15 compañías sobre las 60 existentes, fue encargado por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos a la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC para determinar el impacto que tienen los subsidios nacionales sobre las empresas de transporte.
La Voz del Interior accedió a ese informe preliminar que le servirá a la Provincia para definir estrategias para el transporte de media y larga distancia. Los resultados describen un panorama complejo.
Subsidios o pérdidas. Los subsidios al transporte nacieron en Buenos Aires, en el período poscrisis, en 2003, y tuvieron como finalidad que no subiera el precio del boleto para el trabajador. Como gran parte de los asalariados viaja desde el conurbano bonaerense, se establecieron los subsidios para las empresas que prestaban servicios hasta los 60 kilómetros de la Capital Federal.
Después, las provincias reclamaron subsidios para el transporte y se replicó el mismo criterio de 60 kilómetros para acceder a ese beneficio. Claro que ese esquema del conurbano bonaerense provoca situaciones absurdas en el interior del país.
Actualmente, la Secretaría de Transporte de la Nación gira nueve millones de pesos al mes a las transportistas interurbanas que prestan servicio hasta 60 kilómetros de la ciudad de Córdoba. Si bien la Provincia reclamó a la Nación que se modifique ese criterio, para hacerlo habría que cambiar la ley que los estableció y que creó un fideicomiso que los maneja.
Además, todas las empresas de transporte del país reciben un subsidio al 80 por ciento del gasoil que consumen, que pagan a noventa centavos, mientras que el precio de mercado llega a 3,50 pesos el litro.
Al analizar el estudio de 15 empresas de transporte interurbano de la provincia, "se observa en el resultado primario de sus balances anuales (ingresos menos gastos), siete presentan pérdidas operativas".
Más o menos negativo. Cuando se consideran otros ingresos y egresos, el Impuesto a las Ganancias y los subsidios, "el resultado sigue siendo negativo sólo para tres de ellas".
Por caso, la empresa Ciudad de Córdoba, en su balance presenta ingresos por 115,9 millones de pesos y gastos por 164,07 millones, lo que arroja un resultado primario negativo de 48,16 millones. Con otros ingresos por 49,6 millones y de subsidios (no especificado el monto), la transportista cerró con un resultado positivo de 1,428 millón de pesos.
Pero también hay otro caso como la empresa TUS que tiene un resultado primario negativo y, pese a recibir subsidios, tiene un resultado final de pérdida de 3,7 millones de pesos.
Uno de los principales costos de las empresas es el laboral. El porcentaje promedio que se llevan los sueldos llega al 55 por ciento y varía, según las transportistas, entre el 45 y 65 por ciento. Eso contrasta con el rubro costos empresariales e impositivos que promedia un 14,5 por ciento.
El estudio advierte que el gasto en personal "es el más importante dentro del esquema de costos de las empresas de transporte interurbano y además los porcentajes de incidencia tienen poca variación si se tiene en cuenta el tamaño de las empresas".
Los datos corroboran lo que cada mes sienten los usuarios de interurbanos: a la hora de pagar los sueldos, se reiteran los conflictos gremiales. Esto es particularmente evidente en los tramos de más de 60 kilómetros, donde operan las prestatarias que no reciben subsidios.
Descapitalización. La pregunta es cómo subsisten las empresas que arrojan pérdidas en sus balances.
Una consecuencia directa es la creciente descapitalización que se traduce en forma directa en la falta de inversión, con el consecuente peligro para la seguridad de los usuarios.
En ese sentido, el informe advierte que del total de la flota analizada en la muestra, 18 por ciento tiene 10 o más años de antigüedad promedio. La antigüedad máxima permitida en la ley provincial de Tránsito 8.560 es de 10 años. Ese exceso, según el estudio, está concentrado en seis empresas, tres medianas y tres pequeñas. Indirectamente, es otro sobrecosto para los pasajeros, que pagan como si viajan en unidades nuevas y lo hacen en colectivos que exceden la década.
Por otro lado, 34 por ciento de la flota es relativamente nueva, ya que posee una antigüedad promedio de cinco años o menos. El análisis concluye que en que "la obsolescencia de la flota afecta a todas las empresas por igual, independientemente del tamaño que tengan".
Este complejo cuadro de situación del transporte interurbano se pondrá sobre la mesa desde esta semana, ya que el Ministerio de Obras Públicas envió al Ersep un pedido de actualización tarifaria escalonado, que a diciembre próximo sumará un 27,5 por ciento al costo de los boletos.
Compensaciones
De 8 a 10%. La tasa que pondría la Provincia a todas las empresas de transporte interurbano para distribuir esa recaudación en los corredores que no reciben subsidios nacionales oscilaría entre el ocho y el 10 por ciento de la recaudación mensual de las empresas. Esa tasa provincial permitiría que los subsidios lleguen a las empresas que prestan servicios a más de 60 kilómetros de la Capital.Sueldos y tarifas. En el período que va de diciembre de 2001 a enero de 2010, el sueldo básico pagado por las empresas del transporte interurbano de la provincia a los choferes se incrementó cinco veces, mientras que la tarifa sólo se duplicó. La incidencia de los sueldos en el costo de las empresas promedia el 55 por ciento.

