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Siderar, un debate pendiente en la industria

La empresa de los Rocca tiene una historia de controvertidas relaciones con algunas de las metalúrgicas que son sus clientes o con algunos de los comercios que venden sus productos.Walter Gianoni.

25 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Siderar, un debate pendiente en la industria

Con otro nivel de discusión, y por canales mucho más subterráneos que los que normalmente discurren por los medios de comunicación, la pulseada entre el Gobierno y el Grupo Techint continuará porque sigue irresuelto el fondo del conflicto originado en la decisión oficial de aumentar el número de directores en representación de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) y en la resistencia del mayor grupo industrial del país a aceptar esas modificaciones en su máximo cuerpo directivo. Es un error pensar que Cristina Fernández y el máximo ejecutivo del grupo siderúrgico, Paolo Rocca, no tienen otra forma de llevar la disputa más que la pulseada política, la confrontación ideológica o la in-termediación de algún sin-dicalista. Suponer eso es lisa y llanamente desconocer el circuito de conexiones de plata que normalmente contacta a los grandes grupos empresariales con los funcionarios de la Casa Rosada. Ni unos, ni otros dinamitan esos puentes, por múltiples ra-zones que superan holgadamente la designación de un director más o uno menos. Esa conexión funcionaba perfectamente con el ex presidente Néstor Kirchner en vida. En 2008 Cristina resaltó a Techint como el modelo empresarial a seguir en el "capitalismo nacional" que el Gobierno dice promover. Rocca aplaudía feliz a un costado en los actos. En octubre de ese año, el Gobierno estatizó los fondos de las ex Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) y ahí comenzó otra relación.Tampoco es concebible la versión alentada por la empresa cuando habló de un proceso similar al que atravesó en Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez le estatizó la compañía Sidor. Antes de eso, el Estado podría intentar la expropiación lisa y llana, bajo el solo y sólido argumento de que chapa y acero son insumos estratégicos para la industria y, en consecuencia, lo son para un país que necesita con desesperación aumentar sus exportaciones industriales. En Brasil, la Compañía Siderúrgica Nacional (CSN) es semiestatal y está abierta al mercado de capi-tales. Expropiar Siderar parece una locura financiera porque costaría unos 2.700 millones de dólares. Casi nada en comparación con la parafernalia de subsidios que el Estado nacional dispone por año para los diversos medios de transporte y las distintas fuentes de energía: 15 mil millones de dólares. Tampoco la decisión supondría un gesto político desproporcionado si se lo compara justamente con la estatización de las AFJP, que implicó, en un solo acto, el cambio de manos de por lo menos 98 mil millones de pesos (claro que la mayoría de esos activos eran deudas cuyo deudor era el propio Estado). La polémica por esa medida, avalada por el Congreso, duró algunas semanas y luego se perdió. ¿Quién defendería a Techint en tal caso? Es difícil, por ejemplo, que encuentre solidaridad en los sectores más frágiles de la industria o del comercio que vende sus productos. La empresa de los Rocca tiene una historia de controvertidas relaciones con las Pyme metalúrgicas que son sus clientes (lo cual es en parte razonable, luego de años de ocupar un lugar tan central en la economía). "Conozco colegas que han tenido que hipotecar su casa para que Siderar les abriera una cuenta a fin de poder comprarle chapa", comentó la semana pasada un metalúrgico cordobés con años de trajín en la actividad.A nivel comercial las referencias no son más alentadoras. "Alguna vez decidí discutirle a un gerente de Siderar sus actitudes comerciales: la cuotificación de las entregas, las exigencias finan-cieras, la antojadiza política de precios, el 'pagame primero y después te entrego'. Por poco tuve que cerrar la empresa porque mi vida comercial se convirtió en un vía crucis", relató un distribuidor que obviamente pidió el anonimato.Para los eslabones más chicos de la cadena, los problemas en la gestión del día a día se acrecentaron también con el aumento de la demanda de chapa por parte de las terminales automotrices.Si la decisión oficial de aumentar los directores del Anses es polémica, el relacionamiento de Siderar con el mercado nacional también adeuda un profundo debate.