Servicios caros, política barata
La escena que la política cordobesa instala cada vez que tiene que debatir la tarifa del transporte urbano de la Capital se fue alejando de la sensatez desde hace años. Virginia Guevara.
La escena que la política cordobesa instala cada vez que tiene que debatir la tarifa del transporte urbano de la Capital se fue alejando de la sensatez desde hace años. Y en la gestión de Daniel Giacomino ingresó de lleno en un absurdo que, en supuesta defensa del bolsillo de los pasajeros, logró poner en riesgo la sustentabilidad del sistema y, en especial, la de la Municipalidad como proveedora de obras y de otros servicios que no sean los de transporte. La mayoría de los concejales entiende que los colectivos son inmunes al contexto inflacionario, que el sistema tiene espaldas para subsidiar los viajes de los estudiantes –el boleto estudiantil fue creado este año por los ediles– y que, además, puede sostener los incrementos constantes a los choferes más costosos del país sin necesidad de aumentar el boleto. En paralelo, cuestionan los subsidios municipales a las empresas, esa partida de transparencia casi nula que se agiganta mes a mes y que llegó en octubre a los ocho millones de pesos. La lógica de los ediles parece surgida del realismo mágico. La realidad es que no atiende ninguna otra variable que no sea la propia conveniencia. Se trata de la pulsión política más básica, se sabe. Pero hay casos en que la inconsistencia asombra. El jueves pasado, cuando se debatía una suba escalonada anual del 25 por ciento en el precio del cospel, el bloque de Unión por Córdoba se alzó con el triunfo de ser el que impidió a último momento el impopular aumento que solicitaba con desesperación la gestión de Giacomino.Se trata del mismo partido político que a nivel provincial produjo ajustes generalizados –y en algunos casos extremos– en las tarifas de los servicios públicos de su jurisdicción. Que lo hizo, además, acotando la discusión a ese sitio políticamente tan cómodo que es el Ente Regulador de Servicios Públicos (Ersep). Ahí existe una mayoría fiel y basta con una audiencia pública –de resultados siempre inocuos– y un decreto del gobernador Juan Schiaretti para que los aumentos rijan. Así, el Ersep autorizó un alza escalonada del peaje que llega al ciento por ciento en varias rutas, en breve permitirá a Epec aumentar algo menos del 28,8 por ciento solicitado, y ya habilitó una suba del 28,5 por ciento en el agua potable de la Capital. Para no mencionar que los tres incrementos otorgados al transporte interurbano acumularán un 50,9 por ciento en 2010.Unión por Córdoba, sin embargo, fue adalid en la defensa de los bolsillos de los pasajeros capitalinos. La manera en que viajan los supuestos beneficiarios no va a mejorar. La calidad de la política tampoco.

