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Scioli sufrió el primer sofocón, pero la Policía levantó el autoacuartelamiento

Los uniformados protestaron por la separación de seis efectivos que reprimieron a La Cámpora en la Legislatura bonaerense.

15 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Horacio Aizpeolea (Corresponsalía)
Scioli sufrió el primer sofocón, pero la Policía levantó el autoacuartelamiento
Amenaza. La protesta de unos 100 efectivos, el primer problema para el segundo mandato de Scioli (DyN).

Buenos Aires. A tres días de jurar como gobernador reelecto de Buenos Aires, Daniel Scioli se topó con la primera piedra en su camino: ayer, un centenar de policías se autoacuarteló en La Plata, en protesta por la separación de seis agentes que participaron de la represión de un grupo de militantes de La Cámpora en la legislatura bonaerense, durante la ceremonia de asunción de Scioli. Pasadas las 19, tras negociaciones entre los rebeldes y funcionarios políticos y judiciales, se levantó la protesta. Los policías suspendidos revisaron su postura tras recibir la promesa de que habrá una investigación "sin arbitrariedades" sobre el episodio en la Legislatura, y que no habrá sanciones a los agentes que se acuartelaron en solidaridad con los policías investigados. Escenas confusas. La medida de fuerza que empezó en la mañana, con el correr de las horas arrojó escenas confusas: a las 17, un sargento acuartelado, con un tono similar al de un sindicalista, sorprendió a la prensa al explicar que reclamaban mejores condiciones laborales y salariales. Según trascendió por fuentes oficiales, el grupo de policías rebeldes pretendió extender la protesta al grueso de los más de 50 mil efectivos de la bonaerense. La férrea postura adoptada desde el poder político ("un gobierno democrático no puede estar sometido a extorsiones", advirtió el ministro de Seguridad, Ricardo Casal) encapsuló la rebeldía a un centenar de policías. Ayer, los seis policías separados de la fuerza debían declarar ante Asuntos Internos. Pero un grupo de agentes, con familiares incluidos, se acuarteló en la jefatura platense. El capitán Walter Revoredo, uno de los policías separados, dio su versión de los hechos ocurridos el lunes. Contó que 16 agentes de Infantería fueron movilizados hacia los palcos del edificio legislativo de La Plata, para bloquear el ingreso porque la capacidad estaba sobrepasada: "De repente, entra la Cámpora, cantando que 'cueste lo que cueste, vamos a ingresar' y nosotros les impedimos el ingreso, tal como nos ordenaron". "Un gobierno democrático, aplicando la legislación no puede estar sometido ni a extorsión ni a presión por policías en búsqueda de un resultado que se obtiene a través de una investigación", manifestó Casal.El diputado bonaerense kirchnerista, Fernando "Chino" Navarro, evaluó que "detrás del acuartelamiento hay una reacción de un sector que se opone a la decisión de Scioli de poner a la fuerza bajo control civil". Sin casualidades. Esta declaración no es casual: el lunes, cuando ocurrió la refriega entre la policía y una veintena de militantes de La Cámpora, se especuló con que el episodio respondía a las diferencias entre Scioli y su vicegobernador, el kirchnerista Gabriel Mariotto. Pero respecto al incidente puntual de la rebeldía policial, el diputado Navarro y otros kirchneristas, se alinearon con el gobernador y el ministro Casal (siempre muy criticado por los K). Scioli nombró como nuevo jefe de la fuerza a un civil (Hugo Matzkin). Posiblemente en esta decisión del mandatario provincial esté la razón principal del malestar en muchos grupos de la policía bonaerense.