Schiaretti pone condiciones
Para ser candidato a diputado el año que viene, el ex gobernador pretende un PJ unido, y a algunos de sus hombres en el gabinete provincial. Julián Cañas.
Cada vez que José Manuel de la Sota se refiere a su antecesor Juan Schiaretti, dice "mi amigo Juan". Al ex gobernador no se le conocen expresiones públicas, aunque respaldó al Gobierno provincial en la pulseada con la Casa Rosada. Esta sociedad política le permitió al peronismo permanecer en el poder provincial en los últimos 13 años. Pero, como casi siempre ocurre entre dos referentes de un mismo partido que tienen aspiraciones, la desconfianza suele atravesar ese vínculo. Y ello más allá de los intentos por mostrar que es una relación idílica.De la Sota no oculta su ambición de suceder a la presidenta Cristina Fernández, como un dirigente destacado del PJ anti-K. Para lograr ese objetivo, no tiene otra alternativa que ganar en Córdoba en las elecciones legislativas del año próximo.Repasando encuestas, Schiaretti es –por lejos– el dirigente peronista que mejor mide en la provincia, después del gobernador. De allí que operadores delasotistas ya le comunicaron la intención de que encabece la lista del PJ para el año próximo.Es probable que Schiaretti no sea una persona rencorosa, pero parece que tiene buena memoria, para decirlo de manera diplomática. El ex mandatario recuerda que para los comicios legislativos de 2009, De la Sota no aceptó ser candidato a senador nacional. De este modo evitó enfrentar a Luis Juez, quien terminó ganando esa elección. El PJ finalizó tercero, con Eduardo Mondino como postulante a la Cámara Alta. Esto significó un alto costo político para Schiaretti, entonces gobernador.Los roles están invertidos ahora. De la Sota necesita de Schiaretti, quien desde la comodidad del llano repasa el escenario y pone condiciones para ser candidato a diputado nacional. Las insistentes versiones que corren en el peronismo local indican que Schiaretti pretende que algunos de sus hombres de confianza pasen a integrar el gabinete provincial. Otra de las exigencias del ex gobernador es contar con un partido unido, incluyendo a Olga Riutort, la díscola dirigente que desde hace tiempo tiene una relación cambiante con la cúpula del peronismo provincial.Nadie admitirá que Schiaretti pone condiciones y que De la Sota las acepta. Pero en el oficialismo reconocen que el ex gobernador tratará de aprovechar las necesidades políticas del actual mandatario para hacer valer sus exigencias de cara a exponerse a las urnas antes de tiempo, cuando su verdadero objetivo es volver al Centro Cívico en 2015.Schiaretti tiene programado un viaje a España la semana próxima. Sus hombres de confianza aseguran que a su regreso comenzará a hablar de manera pública.Su discurso será mucho más moderado que el de De la Sota respecto del kirchnerismo. Pero Schiaretti también marcará sus diferencias con la Casa Rosada, atento a lo que marcan las encuestas que maneja hoy el Gobierno provincial: una fuerte caída en Córdoba de la imagen positiva de la presidenta Cristina Fernández.El peronismo cordobés cuenta hoy con algunas ventajas respecto de los opositores: está en el poder y sus dos máximos referentes tienen objetivos políticos distintos: De la Sota busca proyección nacional y Schiaretti intentará volver a ser gobernador.También hay un interrogante a futuro que salpica los posicionamientos actuales: ¿Qué pasará si el actual gobernador no consigue instalarse como candidato presidencial? Algunos schiarettistas están convencidos de que De la Sota buscará su reelección. Un escenario posible que le quita el sueño a Schiaretti y alimenta su desconfianza.

