Saldos en las principales áreas
Punto por punto, la gestión de Giacomino.
Economía. Giacomino dice que dejará caja para pagar sueldos y una deuda manejable, en torno al 20 por ciento del presupuesto, aunque su sucesor Ramón Mestre pinta un cuadro de quebranto, disimulado sólo por el diferimiento de pagos a proveedores. Consolidó un esquema de crecientes subsidios al transporte y a la empresa Crese, que consume parte de los ingresos propios y limita la disponibilidad para obra pública. Bajó varios puntos la incidencia de la masa salarial (de 72 a 63 por ciento), pero sigue lejísimos de la obligación que se impuso por ordenanza de no destinar más de la mitad de los recursos a ese ítem.Transporte. Cumplió parcialmente en extender trolebuses y habilitar los diferenciales. Junto con la Nación puso en marcha el ferrourbano, que terminó siendo un derroche de dinero sin sentido, ya que casi no funciona. Conservó Tamse en la órbita estatal, con fuertes aportes de subsidios, y justificó esa decisión política en el servicio "social" de la empresa (presta las líneas no rentables), aunque no mejoró sustancialmente su administración. No logró que el reparto de subsidios nacionales fuera más equitativo. Tampoco avanzó en la prometida unificación de taxis y remises. Se despide con el polémico recambio de cospeles por tarjetas electrónicas, que se implementó en forma por demás desprolija. El servicio le costará más caro al municipio y, en lo personal, a Giacomino le valió una imputación judicial.Basura. Para reemplazar a Cliba, planeó una ambiciosa licitación, cuyos oferentes se cartelizaron y pidieron precios exorbitantes. Ese paso en falso alumbró la estatal Crese, que Giacomino reivindica como uno de sus logros. Esa firma demanda hoy 35 millones de pesos por mes y puso al municipio en la obligación de lidiar con el poderoso gremio de Camioneros, que manejan Hugo Moyano y su hijo Pablo.Giacomino anunció con bombos y platillos la contratación de la firma Invironn para tratar la basura, pero tras un viaje a Estados Unidos no le quedó otra que admitir que la firma no tenía los pergaminos que ofrecía. Sí cumplió en cerrar el predio de enterramiento de Bouwer, pero no logró clausurar el relleno provisorio de la ruta 36. Es más: anunció que iba a expropiar ese terreno, lo que le valió fuertes reclamos vecinales.Salud. Habilitó siete nuevos dispensarios y el Hospital del Sur. Quedó en deuda con la reformulación de la Farmacia Municipal. Fueron recurrentes los problemas edilicios en los dos hospitales tradicionales de la ciudad: Urgencias e Infantil.Suoem. En 2009 libró una durísima pelea con el gremio de municipales, en la que se mezclaron intereses genuinos de gestión (bajar el gasto salarial) y políticos (diferenciarse de Luis Juez). En retrospectiva, Giacomino admite que ese conflicto lo condicionó demasiado. Luego de ese pico de enfrentamiento, restituyó al Suoem horas extras y bonificaciones. Dijo que no iba a nombrar a los 1.400 contratados que había, pero los pasó a situación de transitorios (igual que un efectivo, pero sin estabilidad). Se autolimitó para contratar personal, pero igual ingresó 400 monotributistas, a los que en los últimos meses avaló en su pretensión de ser contratados. En su favor hay que contabilizar que no aumentó la planta de empleados.Obra pública. Recuperó el Teatro Griego y la pileta del Parque Sarmiento. Recibió aportes provinciales para la remodelación de la Plaza San Martín, la rambla de la Yrigoyen, la Plazoleta del Fundador, y la ex plaza Vélez Sársfield. Finalizó la ampliación de la planta de cloacas de bajo Grande y la cloaca máxima sur. En 2009 y 2010 se presupuestaron aportes nacionales para obras por más de 500 millones de pesos, pero la ejecución fue mínima. Recién en los últimos meses logró avanzar en algunos frentes de obra: hizo los desagües de calle Ravello y de San Jorge y Aragón, con fondos nacionales, y deja varios en marcha con dinero propio, además de un ambicioso plan de alumbrado público.

