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Ruidos de traspaso y cuentas sin salud

Después de haber hecho campaña juntos y celebrado la continuidad en el poder, todo parecía indicar que Córdoba tendría una transición sin trauma alguno. Roberto Battaglino.

30 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Ruidos de traspaso y cuentas sin salud

El triunfo fue contundente. Después de haber hecho campaña juntos y celebrado la continuidad en el poder, todo parecía indicar que Córdoba tendría una transición sin trauma alguno. Pero en el traspaso de Juan Schiaretti a José Manuel de la Sota surgieron algunos ruidos. El primero fue el duro revés para Unión por Córdoba de haber salido tercero en la elección de intendente de la ciudad de Córdoba, pese a la fortísima apuesta del actual gobernador en ese proceso. En silencio, el mandatario electo dejó claro que las estrategias exitosas del justicialismo cordobés son las que él comanda. En público, Schiaretti le facturó, a su vez, el veto a Olga Riutort. De la Sota, que escapó todo lo que pudo a la campaña capitalina, quedó ratificado como líder único del peronismo provincial. Schiaretti dilapidó una parte de la imagen positiva que acumuló en su gestión.El segundo gran ruido es este complejo conflicto en el sector público, iniciado en el sector de la Salud, que amenaza con extenderse a otras áreas del Estado provincial.En este punto se juegan muchas cuestiones. El Gobierno no acertó en su política de priorizar la relación con el Sindicato de Empleados Públicos y no reconocer a otras expresiones gremiales del sector sanitario.El titular del SEP, José Pihen, cumple un doble rol: encabeza un sector de empleados estatales que reclaman al Ejecutivo provincial y se prepara para asumir como legislador del oficialismo para defender al Gobierno a partir del 10 de diciembre.Otros grupos gremiales han jugado fuerte para Luis Juez, doblemente derrotado en los últimos comicios.Lo concreto es que los gremios hacen lo que dice el manual: reclamar que quien se está yendo les mejore la pauta salarial y las condiciones de trabajo. Que tengan firmado un acuerdo hasta febrero es tomado como un dato menor en este contexto político provincial e inflacionario nacional.Lo que ha surgido es algo que fue prolijamente minimizado durante la campaña electoral: la salud de las finanzas provinciales no es tan rebosante como planteaba la profusa acción proselitista del oficialismo. Schiaretti pide permiso para tomar más deuda porque los incumplimientos con la Nación lo ponen contra las cuerdas en los dos meses y medio finales de su mandato. Y eso no sólo puede paralizar algunas obras, sino que –ya lo dicen futuros funcionarios provinciales– De la Sota tendrá que contar billete por billete para pagar sueldos y aguinaldo apenas asuma. Sobre intereses subyacentes a este conflicto en la crítica área de Salud, más allá del reclamo de mejores salarios y condiciones laborales, se especula mucho por estas horas. Los operadores de Schiaretti y de De la Sota coinciden en quitar cualquier intencionalidad del saliente y del entrante para perjudicar al otro, mientras insisten en que la relación entre ambos es muy buena.Pero algo no cierra. De la Sota quiere que este conflicto lo resuelva Schiaretti y Schiaretti cree que lo debe resolver De la Sota.Los dichos públicos pueden ser de concordia, pero semejante disparidad de criterio es para seguirla con atención.