Los riesgos de una fuerte apuesta política
El refrán popular reza que “quien no arriesga, no gana”. Julián Cañas.
El refrán popular reza que "quien no arriesga, no gana". Se podría aplicar para la política, aunque tiene sus contingencias. Acorralado por el Gobierno nacional, que decidió cerrarle todos los grifos de recursos que no sean automáticos como los de la coparticipación, el gobernador José Manuel de la Sota decidió una estrategia arriesgada: buscar su proyección nacional, cuando aún no cumplió el primer año de la gestión de su tercer mandato en la provincia. La explicación de los delasotistas es atendible. "No nos pagan lo que nos deben y encima exigen que nos quedemos callados. Durante cuatro meses pedimos audiencias e hicimos propuestas para no llegar a la vía judicial, pero nunca tuvieron predisposición para acordar. No nos dejaron otra alternativa que enfrentarlos", argumentó uno de los ministros provinciales con más diálogo con el gobernador. Aunque hay diferencias entre reclamar lo que se cree que son recursos de la Provincia y lanzar prematuramente una candidatura presidencial. Para este planteo, los hombres más cercanos a De la Sota también tienen una explicación a mano. "La respuesta destemplada del Gobierno hubiera sido la misma. De la Sota marca sus diferencias y esto atrae a muchos peronistas que no están de acuerdo con los K. El tiempo dirá si le alcanza para ser candidato presidencial", explican en el Centro Cívico, cerca del despacho del gobernador.Se conoce la virulencia de las respuestas del kirchnerismo ante quienes le plantean un desafío político. Las réplicas de la Casa Rosada a De la Sota comenzaron a llegar a cuestiones que parecen ínfimas. El Gobierno nacional cambió de sede a dos congresos (de turismo y de gestión pública) que se iban a realizar en Córdoba. El gobernador cree que ya hizo los deberes con la tasa vial y la reforma previsional para atravesar el largo desierto, sin recursos federales, al que fue condenado por los K. Además, redobló su apuesta política.

