Remezones de una transición agitada
La foto del lunes pasado, con Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota sonrientes y recorriendo el nuevo Centro Cívico junto con Ramón Mestre, es una imagen de la transición que no cuenta toda la película. Julián Cañas.
La foto del lunes pasado, con Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota sonrientes y recorriendo el nuevo Centro Cívico junto con Ramón Mestre, es una imagen de la transición que no cuenta toda la película. Los reclamos del gobernador a la Nación y el conflicto con los estatales son los últimos remezones de un traspaso de poder más agitado de lo esperado, entre los dos referentes del peronismo cordobés. Schiaretti responsabilizó a la Nación por los problemas financieros que atraviesa su gestión. Razones no le faltan. Al final del año –si no hay ningún desembolso– la deuda llegará a los 1.700 millones de pesos. Aunque nadie lo admitirá en público, la semana pasada, el gobernador estuvo a punto de presentar un recurso ante la Corte Suprema de la Nación por la deuda con la Caja de Jubilaciones de la Provincia.Ocurrió luego de los fuertes cuestionamientos en su contra del ministro del Interior, Florencio Randazzo, en declaraciones a este diario.Cuando le comunicó su estrategia de confrontar con la Casa Rosada a su sucesor, aparecieron diferencias. De la Sota no está de acuerdo en recurrir ahora a la vía judicial, cuando él quiere negociar. El lunes pasado, el futuro gobernador lo dejó muy claro, en sus únicas declaraciones públicas de los últimos días. "Soy un negociador nato", dejando claro cuál es su posición, con Schiaretti a su lado.El gobernador aún no descartó reclamar ante la Corte, aunque todo hace pensar que no quebrará la relación con su sucesor. Sus funcionarios más cercanos aseguran que ya acordó con De la Sota dejarle la última carta de apelar a la vía judicial contra la Nación.No obstante, hay otra diferencia a zanjar: el conflicto con los estatales. Cerca del gobernador piensan que José Pihen, titular del SEP, es una espada política de De la Sota y debe ser el gobernador electo quien lo contenga. Por su parte, los delasotistas están convencidos de que la administración de Schiaretti tuvo una estrategia errada para negociar con los gremios y ahora el conflicto está en un callejón sin salida.Quedan dos semanas hábiles para el traspaso de mando en la provincia y estas dos cuestiones seguirán presentes en la recta final de la transición. Schiaretti seguirá reclamando y amenazando con recurrir a la Justicia por la deuda con la Nación. De este modo presionará sobre su sucesor (que resiste una estrategia confrontativa con los K) para que colabore en encontrarles una salida a los reclamos de los estatales.Muchas veces los dos referentes peronistas amagaron con volar todos los puentes entre ellos, pero finalmente siempre acordaron. Lo más probable es que la sangre tampoco llegue al río ahora y se abracen sonrientes a la hora del traspaso del poder, el próximo 10 de diciembre.

