Una relación traumática con su partido de origen
La historia del vicepresidente Julio Cobos con el radicalismo nacional siempre fue traumática. Mario Fiore.
La historia del vicepresidente Julio Cobos con el radicalismo nacional siempre fue traumática. Al fin y al cabo pasó, hace 4 años, de gobernador de la provincia más importante de las comandadas por el partido a ser el principal aliado del kirchnerismo y segundo de Cristina Fernández. Fue Cobos el artífice del llamado radicalismo K, el hombre que le abrió las puertas a un Néstor Kirchner en pleno auge político para partir en dos a una fuerza centenaria. Esto le valió su expulsión de la UCR "de por vida". Se sabe lo que pasó: el romance entre Cobos y el kirchnerismo duró hasta julio de 2008, cuando con su voto "no positivo" enterró la resolución 125 que fijó retenciones móviles para la exportación de soja y permitió que el campo le ganara una histórica batalla al Gobierno nacional. Desde ese día, para el oficialismo es un "traidor" y debió convivir en una tensión permanente dado que decidió aferrarse al cargo de vicepresidente y no renunciar. Pero curiosamente no fue el kirchnerismo con todos sus ataques y su fenomenal poder político y mediático quien terminó de sacar a Cobos de la carrera presidencial. Fueron aquellos radicales que salieron a buscarlo para que regresara a su partido de origen cuando él estaba en su mejor momento y la UCR necesitaba de una figura para poder volver a soñar con el poder que perdió hace 10 años. El entorno de Cobos –casi unánimemente– trató de convencerlo de que no regresara mansamente a la UCR, ya que en sus cúpulas anidan dirigentes que nunca lo perdonaron por aliarse con los Kirchner y que elaboraron a la luz pública una estrategia para quitarle márgenes de acción. Cobos desoyó estos consejos y se entregó a ese radicalismo que, a través de Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Ángel Rozas, construyó la candidatura de Ricardo Alfonsín y una línea interna –el Morena– que se quedó con todo el poder partidario. Ayer Cobos lamentaba sobre la leche derramada: "El radicalismo hoy valora más a los extrapartidarios".

