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Preocupados por el voto-castigo

Aunque esté en juego la valoración de la gestión de Cristina, los referentes cordobeses arriesgan mucho en esta elección legislativa. Y varios tienen bastante para perder.

29 de mayo de 2013 a las 02:20 p. m.
Preocupados por el voto-castigo

Todos tienen un grado de dificultad importante. Los que pueden ganar, los que tal vez ni entren y los que quizá saquen un resultado que los deje satisfechos. A días del cierre de las listas, en la mayoría de los campamentos políticos cordobeses los problemas superan a las soluciones. Del repaso de varios trabajos de medición de comportamientos ciudadanos, surge un escenario inestable que agudiza los riesgos para los principales actores y también para los secundarios.En la elección legislativa de agosto-octubre, estará en el centro de la escena el respaldo o el rechazo a la gestión de Cristina Fernández, pero en Córdoba habrá también otras cosas en juego.El gobernador José Manuel de la Sota tiene que ganar, y ganar bien, para sostener su proyección nacional hacia 2015; el radicalismo debe imponerse o quedar ahí para mantener la ilusión de recuperar el poder provincial; el juecismo no puede repetir el papelón de la última elección municipal capitalina, si es que quiere retener un lugar expectable en la escena política local. En los tres casos, hay posibilidades ciertas de que no alcancen el objetivo.Además de ese trío, hay otro cuyo objetivo es llegar a una banca. Olga Riutort se la juega a quedarse como la referente del peronismo de la ciudad de Córdoba para la próxima elección de intendente; el kirchnerismo intenta que Carolina Scotto se quede con la banca que dejará Carmen Nebreda, y Héctor Baldassi aspira a ocupar la referencia vacante de la centroderecha cordobesa. Ninguno tiene asegurado llegar al Congreso.El instrumento de la interna abierta, la del 11 de agosto, dará a los principales partidos la oportunidad de instalar un escenario de disputa partidaria que engrose los números generales de cada fuerza. Así, Juan Schiaretti competiría contra Martín Llaryora en el peronismo, mientras que Oscar Aguad enfrentaría a Miguel Abella en el radicalismo. En el Frente Amplio Progresista (FAP), chocarán el juecista Ernesto Martínez y el socialista Roberto Birri.En las encuestas de intención de voto, Luis Juez, que no será candidato, está más o menos bien posicionado. Una gran duda es si logrará trasladar esas voluntades a quien sea el candidato del FAP o si habrá una fuga hacia los otros partidos que presentan candidatos mucho más conocidos. Y, en tal caso, quién resultará más beneficiado.En el peronismo, dan por hecho que Schiaretti será acompañado por la vicegobernadora Alicia Pregno, mientras aseguran que el rotundo no de Baldassi es provisorio y que la última palabra la tiene Mauricio Macri. El exreferí, que no sólo hizo una objeción política sino también ética a la lista del PJ, jura que prefiere ser cabeza de ratón y no cola de león. De la Sota sabe que ya no puede tener más sangrías de posibles votantes.En el radicalismo, el propio Ramón Mestre se encargó de pedir estos días respaldo para Aguad. Al intendente lo inquietan esos sondeos que muestran a Riutort imponiéndose en la ciudad de Córdoba. Mestre sabe que aquella buena elección que lo consagró senador nacional en 2009, cuando era concejal y principal opositor a Daniel Giacomino, lo dejó en las puertas de la Intendencia en 2011.Las preocupaciones en los despachos del gobernador y del intendente tienen un origen similar. Las legislativas en general son propicias para la dispersión de sufragios, la irrupción de emergentes, el voto-castigo.Si bien tanto De la Sota como Mestre dan por hecho que habrá un fuerte voto-castigo a Cristina en Córdoba, saben que los malestares sociales a veces no distinguen jurisdicciones ni niveles de gestión. Por eso, el riesgo para ambos no es menor.