Políticas de fondo, más allá del asistencialismo
El extendido reclamo por la construcción de viviendas que derivó en tensión y varias muertes en Buenos Aires puso bajo cuestionamiento la política social del Gobierno nacional. Fernando Micca.
El extendido reclamo por la construcción de viviendas que derivó en tensión y varias muertes en Buenos Aires puso bajo cuestionamiento la política social del Gobierno nacional, que se reivindica progresista y, por lo tanto, con vocación de inclusión y promoción de los sectores carecientes. Es que, a la par de los logros, hay materias pendientes que se evidenciaron con toda su magnitud en las últimas semanas.Al defender su gestión, la presidenta Cristina Fernández suele resaltar varias acciones: mejora de las jubilaciones, con especial impacto en la mínima; pago extra de fin de año a agentes y pasivos nacionales; otorgamiento de jubilaciones y obra social a más de dos millones de personas que no aportaron o no completaron sus aportes; ingreso (mal llamado universal) por hijo; modificación de la ley de pasantías en beneficio de los pasantes y, en palabras de la propia jefa del Estado, "500 mil soluciones habitacionales", lo que incluye construcción, ampliación y mejoras de viviendas. Cortoplacismo. Pero los índices de pobreza y exclusión evidencian que con ese esfuerzo no alcanza. Las acciones del Gobierno están más orientadas al asistencialismo y al corto plazo que a la promoción social y las políticas de fondo. En ese marco, cobra notoriedad el fuerte déficit habitacional. Los incumplimientos y la discrecionalidad en el manejo de los planes de viviendas lo expresan y Córdoba lo sufre sin disimulos.En 2004, el Gobierno nacional lanzó el Plan Federal I, que contemplaba la construcción de ocho mil viviendas. En el interior, está casi terminado, pero en Córdoba capital no se realizó ni la mitad de lo prometido. El Plan Federal II –promocionado como Hogar Clase Media, porque la Provincia había comprometido un plus para mejorar la calidad de las construcciones– fue lanzado en 2005 y no se levantó una sola unidad. Los fondos nunca llegaron desde la Nación, mientras el plan avanzaba en otras provincias,afines a la filosofía de los Kirchner.El Censo Nacional arrojó, según sus cifras provisorias, un crecimiento poblacional superior al de la década pasada en el conurbano bonaerense, lo que requerirá más que planes asistenciales. Las ocupaciones de terrenos, aun inducidas por intereses políticos, reflejan una necesidad que ya no se puede ocultar. En Córdoba, la situación no es muy diferente, aunque el crecimiento de su población fue más controlado. Para muchos, cuesta entender esta dualidad: el mismo Gobierno que acaba de inaugurar el último tramo de una obra excepcional como laautopista Córdoba-Rosario, demora años –y sin que falten recursos– los planes de viviendas que prometió. Si el progresismo no es sólo asistencialismo sino promoción social, la vivienda debería ser esencial en cualquier programa de gobierno. Hoy, es una deuda.

