Un paso atrás para asegurar la gobernabilidad
De la Sota comprendió unos días tarde que se apresuró en mostrarse como presidenciable la noche de su triunfo en Córdoba. Julián Cañas.
Luego del contundente triunfo en las elecciones provinciales del 7 de agosto, José Manuel de la Sota les dijo a todos quienes lo escucharon, que no iba a retroceder y que no bajaría la lista de candidatos a diputados nacionales del PJ cordobés, como le sugerían desde la Casa Rosada. Tres semanas después, el flamante gobernador electo comprendió que sin el aporte financiero del Gobierno nacional, su futura gestión tomaría el camino más seguro hacia el fracaso. En el comunicado oficial del PJ se advierte que no se deben hacer lecturas "antojadizas" de esta decisión. Sin embargo, la primera que surge de inmediato, es que De la Sota, luego de mostrarse como un dirigente parado en la vereda opuesta al kirchnerismo, la noche triunfal del 7 de agosto, ante la presión del Gobierno nacional, dio un paso atrás para asegurar la gobernabilidad en Córdoba. El "cordobesismo" duró menos de un mes.El futuro gobernador no se convertirá en kirchnerista. Sólo colgará por un par de años en un placard su traje de candidato presidencial. Tal vez comprendió tarde que fue una decisión apresurada mostrarse como un anti-K antes de iniciar su gestión, frente a un gobierno como el de Cristina Fernández, que está encaminado a recibir en octubre un amplio respaldo en la urnas. "Puede que pague algún costo político por ceder ante la presión de los K, pero peor sería no poder pagar los sueldos y el aguinaldo en enero", fue el descarnado análisis de un futuro ministro delasotista.En este contexto hay una cuestión que sobrevuela y que requiere una lectura más profunda: las finanzas provinciales no gozan de tan buena salud, como lo asegura el gobernador Juan Schiaretti. El déficit de la Caja de Jubilaciones (1.600 millones de pesos el año próximo) es un ancla que ata a cualquier gobernante a la Casa Rosada.Sin distinciones de color partidario, si el próximo gobernador hubiera sido el díscolo Luis Juez o el acérrimo opositor a los K, el radical Oscar Aguad, también hubieran tenido que someterse a la presión del Gobierno nacional. El PJ gobierna desde hace 12 años la provincia e hizo mucho para construir esta realidad de dependencia financiera de la Nación. Tampoco ayudan un marco legal desactualizado, como el reparto de la coparticipación federal, y el centralismo del país, culpas que no son todas achacables a estas gestiones peronistas. Pero la cuestión de la dependencia se debatió en la campaña y los cordobeses le dieron un sólido respaldo en votos al peronismo.

