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Para los malvinenses, el 2 de abril es un día para olvidar

Los habitantes guardan recuerdos amargos de la fecha. Sostienen que la política del Gobierno nacional es agresiva hacia ellos. El discurso de Cristina generó escasa expectativa. Enviada especial.

03 de abril de 2012 a las 08:01 a. m.
Redacción La Voz
Para los malvinenses, el 2 de abril es un día para olvidar
En un bar de Puerto Argentino (La Voz).

Puerto Argentino, Islas Malvinas. It's invasion day (día de invasión). Así explicó el mozo del bar el significado del 2 de abril para los isleños (ver Canal especial sobre Malvinas).

Ese es el sentimiento que les genera esta fecha, de la que no se quieren acordar y esperan que pase lo más inadvertida posible (ver además Viento y soledad en Darwin).

El día amaneció brillante, soleado, un poco frío y casi sin viento. La capital de las Islas es una ciudad muy agradable en estas condiciones. La actividad fue la de cualquier otro día. No se veía mucha gente en la calle porque nunca se ve mucha gente. Todos andan en sus cuatro por cuatro, que es mucho más cómodo que caminar cuesta arriba y con el viento en contra como suele suceder.

El trato de los isleños fue cordial, como siempre, pero hacía falta charlar un rato de cualquier otra cosa antes de preguntar “qué significa este día para usted”. “Es un día triste. Prefiero no recordar. Pero además de tristeza me da mucha rabia que tu Presidenta insista e insista en nosotros. Somos el argumento para distraer la atención de los problemas que tienen. Nosotros sabemos que tienen problemas serios”, se queja Ann, una señora mayor.

"Yo vivía en el ' camp' y cuando escuché las noticias me aterroricé. Sabíamos lo que hacía la dictadura a su propia gente y pensamos que a nosotros nos podían hacer lo mismo. Temí seriamente que nos llevaran al continente y nos pasara cualquier cosa", cuenta Robert, también mayor de 60. Los isleños usan la palabra "camp", una derivación del castellano "campo". También decían "chey" (equivalente a nuestro "che"), aunque esa expresión ha caído en desuso.

"No comment". Había cierta expectativa por el discurso de la Presidenta en Ushuaia. En uno de los pocos lugares para comer afuera, Shorty's, el plasma de la pared muestra los preparativos en Tierra del Fuego. El lugar es sencillo, alfombrado como todo aquí, muy limpio y con olor a curry.

Los pocos comensales que quedan a esa hora (se almuerza mucho más temprano) hacen algunos comentarios malévolos cuando aparece Cristina Fernández en la pantalla. Todos referidos a su aspecto. Prestan atención durante dos minutos, dicen "qué bien que hay traducción para sordomudos" y siguen con la suya. Solamente dos argentinos (un familiar de un caído y un fotógrafo) tratan de entender algo de la traducción al inglés que hace Sky News . Los chicos filipinos que atienden el lugar están en otro mundo. No saben, no contestan, pero son muy amables y ofrecen platos de nombres impronunciables.

Sobre la referencia de Cristina a los intereses de los isleños, la reacción de los que escucharon esa parte fue de risas sarcásticas. “Está ejerciendo un bloqueo que nos priva de cosas fundamentales y sube los precios y dice que se preocupa por nuestros intereses, ¡por favor!”, bramó una chica. Lo del bloqueo y el aumento de precios es más que habitual entre los isleños.

Cuatro hombres comparten una mesa. Todos trabajan para una de las empresas petroleras en la zona. No quieren hablar, pero uno de ellos, libanés, dice: “La solución es una isla para cada uno. Estoy bromeando”, dice, como si hiciera falta la aclaración.

El canadiense y los dos británicos que lo acompañan optan por el no comment.

Otro británico, Ken Greenland, no tiene problema en hablar. Es militar retirado y cuenta que fue destinado a Mount Pleasant en 1983. Cuando se jubiló, decidió quedarse. “Lo que no entiendo, aun desde la perspectiva argentina, es por qué mitifican tanto una tragedia. El 2 de abril fue una tragedia, no sólo una derrota, no entiendo por qué es feriado”, dice con mucho énfasis. En su opinión, la guerra, a pesar de sus terribles consecuencias, fue positiva para los isleños. “Nos desarrollamos, mejoró la economía, pasamos a ser ciudadanos de pleno derecho”. Le preguntamos qué opina de la actitud del Gobierno argentino, particularmente de la Presidenta. “Creo que no ve la realidad como es. No la conozco, pero esa es la sensación que me da”, contesta.

Volvemos al hotel a esperar la camioneta que nos llevará a Darwin. El chofer pide que no le preguntemos del 2 de abril, igual lo hacemos. “A ustedes también les cambió la vida, ¿no? Tienen democracia gracias a la guerra”.